| La presentación de la exposición, justo frente a la obra. (Fotografía del Autor) |
Cuenta Ovidio en sus Metamorfosis que la Luna se enamoró de la belleza de un joven mortal llamado Endimión. Tanto fue el amor que sentía por él, que le pidió al dios Zeus que le diera el sueño eterno para que viviera hermoso y joven por siempre.
El ejercicio de Marín en "Las Noches de Endimión" (2009) explora la problemática del sueño y del tiempo, elementos que tienden a huir, por su naturaleza inmaterial y cambiante, de la representación. Los 38 módulos*, pequeños cuadros pintados al óleo que componen la obra, se deberán de cambiar cada semana para lograr su objetivo: representar los transcursos del día y la noche, narrar las fases de un sueño y así revelar los misterios detrás del mito, el amor obsesivo y la fantasía de la inmortalidad. La obra me hace pensar en una colección de fragmentos de sueños que adquieren un sentido para revelar un mensaje.
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