abril 01, 2018

Sobre el azar y la disposición de los talentos

Alberto Durero (1471 - 1528)
Alegoría de la Fortuna (ca. 1495)
Grabado. 11.8 x 6.7 cm

El juego favorito de mi jefe son los volados. Cuando tiene algo de cambio en su bolsillo, se acerca al primer incauto que esté cerca para echarse un "doble o nada". Como en todo, a veces gana y en otras pierde. Yo comencé a jugar con él hace poco.

Mi experiencia con las apuestas y los juegos de azar no es nada agradable. Siempre que aposté a los deportes perdí, por lo que siempre preferí que mi equipo ganar a "echarle la sal". Mi carácter tacaño nunca me permitió apostar de otra manera que no fuera hacia mí mismo.

marzo 11, 2018

Recuerdo Borroso #12: Sobre crochet y sanación familiar

Mary Cassatt (1844 - 1926)
Lydia sentada en banca, tejiendo (1881-2)
Óleo sobre tela. 38 x 61 cm.
Colección Privada

Hace poco me pregunté si un hombre como yo, sin demasiada habilidad para los trabajos manuales y con un historial extenso de deserciones indecorosas en el tema, podría aprender una habilidad de do-it-yourself para pasar el rato. Por cercanía familiar, me he fijado en el tejido de estambre, o como lo llaman ahora los francófilos involuntarios, el crochet. Mi única experiencia con gancho e hilo fue cuando hice un tapete de fibra en quinto de primaria para la clase de manualidades, pero aquella es una historia bastante borrosa en mi memoria. Hay que decirlo, me duró un buen tiempo.

Desde que tengo uso de razón, en casa de mi abuela materna siempre hubo ganchos y una madeja de estambre o hilo sobre los muebles de la sala, siempre guardados y transportados en bolsas de plástico expedidas por alguna mercería conocida de la ciudad de Toluca. Cuando era muy niño, mi mamá, mi madrina y mi abuela pasaban el rato tejiendo suéteres para los niños de la casa, mis primos y yo. Era tal la destreza que incluso cada uno podía presumir diversos modelos, personalizados a los gustos de cada quien y con etiquetas que no hacían más que reforzar el amor con el cual eran fabricados.

febrero 07, 2018

Notas sobre box y ejercicio físico

Arturo Gatti VS Micky Ward III
(Al Bello / Getty Images).

Año nuevo, vida nueva, trabajo nuevo, hábitos nuevos. Como ya he mencionado, he comenzado 2018 con un mundo de cambios, con nuevos potenciales por desarrollar, con nuevas habilidades por aprender. Dejé de trabajar en Morton Subastas y me pasé a una galería de arte naciente en la colonia Santa María la Ribera. Fue una decisión muy difícil pero que tomé con la convicción de que siempre es necesario darse un empujón para encontrarse con nuevos paradigmas de vida, con emociones y situaciones nuevas con las cuales ganarse la vida e insuflarse de ánimos y emoción.

Una de las primeras cosas que mi jefe me dijo es que el hombre, como el marinero de Kipling, debe poseer infinitos recursos y sagacidad. Entre las cambios que esta visión ha catalizado en mi vida ha sido la de reencontrarme con algo con lo que siempre he vivido en conflicto: el ejercicio. La idea era tomar clases de box muy cerca de la oficina para comenzar a hacerse de un talento que nunca pensé tener, el de saber meter las manos en una pelea y en el camino hacerme de una mejor condición física. Mi madre fue la primera en sorprenderse cuando le dije que hasta el día de hoy he bajado 4 kilos.