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enero 14, 2016

In Memoriam: David Bowie (1947 - 2016)


Hace sesenta y nueve años un chico cayó en la Tierra como una estrella fugaz. Aterrizó en el lecho de una familia de Brixton, al sur de Londres; su padre fue un trabajador social, su madre mesera y acomodadora de cine. Creció en la Inglaterra gris de los años de posguerra siendo un niño prodigio que muy pronto conocería las pasiones que desarrollaría en su vida: el arte, el diseño y la música. También tenía vena de chico noviero y pendenciero; en una pelea de chicas con un amigo (el ilustrador George Underwood), recibió la lesión ocular que marcaría su estampa para siempre, la anisocoria que dilató su pupila izquierda y destiñó su iris. Un camaleón de pinta marciana había surgido en el Londres profundo; su destino estaba marcado, sería un héroe para toda la eternidad.

Aquel chico que transformaría a la cultura popular para siempre fue bautizado como David Robert Jones; hoy lo conocemos, admiramos y lloramos su muerte terrena con el nombre de David Bowie. Cuatro sílabas que son la tectónica de una época bendita, el sinónimo más sonoro de vanguardia pop; en sus numerosas facetas y reencarnaciones, fue algo más que una leyenda del rock británico, fue el ícono más heterogéneo de innovación y exploración artística que haya visto la cultura durante los últimos cincuenta años. Bowie fue un motor inmóvil de innovación, un creador de tendencias sin parangón; más allá de las modas y los calendarios, su nombre y su imagen cambiaban el juego con un solo golpe de timón, el presente y el futuro los hacía uno solo.

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octubre 16, 2014

Fito Páez en México, Octubre 8 de 2014

Elegancía, una SG y mucho rock & roll... (OCESA)

El miércoles comenzó como muchos días memorables, con un olvido; iba a la mitad del camino cuando me di cuenta que no me había puesto cinturón. Mi hermana me llevó a una parada de taxis cercana a mi trabajo y en cuanto me desabroché el cinturón de seguridad recordé que no me había puesto el de vestir.

Ya en la oficina, me sentí tentado de buscar un Sanborn's para comprar unos tirantes, pero el pantalón me quedaba bien y mejor lo descarté. Entonces me volví a fijar en mi mochila y verifiqué que mi pase para la noche estuviera ahí; dos cosas eran seguras, que esa noche tocaría Fito Páez en la ciudad y que al día siguiente sería mi subasta. Dos momentos claves en 48 horas.