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abril 19, 2013

Asuntos Pop #4: Sobre el affair Justin Bieber - Anne Frank

Más bien, Justin es un "Frankieber"...

Después de las declaraciones que la semana pasada hiciera Justin Bieber, el andrógino teen idol más amado y odiado de la música pop, al visitar la Casa de Anne Frank en Amsterdam, en las cuales dijo que la diarista alemana "era una gran chica y hubiera sido una believer", el universo de opinólogos llamado redes sociales se levantó con antorchas sobre él, diciendo que sus declaraciones eran un insulto a la memoria de esta joven víctima del Holocausto. La pregunta que uno debería hacerse es si tales injurias son para tanto; de hecho, no estaría escribiendo esto de no ser porque mi hermana me dijo hace rato que su voz ya sonaba más "de hombre" en su último sencillo.

Esta vez, encontré razones para darle un voto de confianza al canadiense; me pareció inadmisible que los fundamentalistas de la decencia política y la música pop se le lanzaran a la yugular con sus largos y afilados cuchillos. Primero que nada, hay que ser sinceros, al mocoso lo amas o lo odias, este muchacho no ha encontrado medias tintas en su carrera, o se le rinde pleitesía o se le utiliza como purgante; habrá quien lea esto y quiera atacarme por el simple hecho de apologizar una de sus acciones, pero en el gesto que tuvo hacia la figura de Anne Frank me conmueve más allá de la frivolidad con que lo trataron en los medios supuestamente especializados.

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junio 25, 2012

Asuntos Pop #2: Los Vazquez Sounds, el vasito donde se ahogaron


Cuando aparecieron los Vazquez Sounds como fenómeno de Youtube, hubo tres detalles que me taladraron el oído y me perforaron el estómago: el hecho de que la canción que estaban interpretando en aquel video viral era "Rolling in the Deep" de Adele, el timbre irritante de la voz de la niña cantante y el jolgorio que se armó durante las semanas posteriores a la salida de este sencillo.

En México, algo bastante común es "aventar las campanas al vuelo" con demasiada antelación, y en cuestiones del talento musical no es la excepción. El vox populi tiende a derretirse con halagos hacia cualquier cambio en la rotación radiofónica, la payola remata y la radio engaña; la industria musical está más cercana a ser línea de producción que a fábrica de maravillas, donde la forma trasciende por encima del fondo. La decadencia de la industria en comparación al empuje de la distribución en línea y  de las disqueras independientes se debe a que sus productos ya no cumplen con las expectativas de los escuchas y a que la piratería termina por mermar sus pocas ganancias.

¿Qué es lo que ha sucedido con los artistas de la industria en países con estrecha oferta musical? Se recurre a refritos de viejos éxitos, los "tributos" a la Frankenstein están en demanda. Se homogeneizan las fórmulas y la libertad creativa se degolla, productores como TimbalandPitbull se ponen de moda. Los headhunters dejan de asistir a bares y se meten a navegar en MySpace, retoques más, retoques menos, el simulacro de un éxito espontáneo. El cantante que México ha estado esperando podría ser un alumno de La Academia o de La Voz, donde lo populachero y lo lacrimógeno terminan por triunfar.

De los escombros de la música pop mexicano, así como de sus notables excepciones y guilty pleasures personales, podemos hablar en otro momento, mejor adentrémonos en el fenómeno que hoy me interesa  y me anima a escribir.

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