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junio 25, 2012

Asuntos Pop #2: Los Vazquez Sounds, el vasito donde se ahogaron


Cuando aparecieron los Vazquez Sounds como fenómeno de Youtube, hubo tres detalles que me taladraron el oído y me perforaron el estómago: el hecho de que la canción que estaban interpretando en aquel video viral era "Rolling in the Deep" de Adele, el timbre irritante de la voz de la niña cantante y el jolgorio que se armó durante las semanas posteriores a la salida de este sencillo.

En México, algo bastante común es "aventar las campanas al vuelo" con demasiada antelación, y en cuestiones del talento musical no es la excepción. El vox populi tiende a derretirse con halagos hacia cualquier cambio en la rotación radiofónica, la payola remata y la radio engaña; la industria musical está más cercana a ser línea de producción que a fábrica de maravillas, donde la forma trasciende por encima del fondo. La decadencia de la industria en comparación al empuje de la distribución en línea y  de las disqueras independientes se debe a que sus productos ya no cumplen con las expectativas de los escuchas y a que la piratería termina por mermar sus pocas ganancias.

¿Qué es lo que ha sucedido con los artistas de la industria en países con estrecha oferta musical? Se recurre a refritos de viejos éxitos, los "tributos" a la Frankenstein están en demanda. Se homogeneizan las fórmulas y la libertad creativa se degolla, productores como TimbalandPitbull se ponen de moda. Los headhunters dejan de asistir a bares y se meten a navegar en MySpace, retoques más, retoques menos, el simulacro de un éxito espontáneo. El cantante que México ha estado esperando podría ser un alumno de La Academia o de La Voz, donde lo populachero y lo lacrimógeno terminan por triunfar.

De los escombros de la música pop mexicano, así como de sus notables excepciones y guilty pleasures personales, podemos hablar en otro momento, mejor adentrémonos en el fenómeno que hoy me interesa  y me anima a escribir.

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enero 16, 2012

Cover-contra-Sencillo #6: "I Shall Be Released"


El día de hoy tuve ganas de escuchar el compilado de canciones de Bob Dylan de mi iPod; me dieron tremendas ganas de ver I'm Not There, pero no la encontré, no quería escuchar el soundtrack sin el filme, por lo que mejor me puse a escuchar a Jack Frost de viva voz. Una de mis canciones favoritas de este gran genio es "I Shall Be Released", que originalmente fue grabada por la agrupación canadiense The Band en su disco debut, Music From Big Pink (1968); la versión que tengo en mi iPod es de 1971, y aparece en varias ediciones de Greatest Hits, por lo que busqué el track original para conocerlo.

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The Band en 1969 (Elliot Landy)
The Band era un ensamble que se definía a sí mismo como de rhythm & blues, con fuerte arraigo en el country e influencias en la música Motown; cinco virtuosos músicos lo componían: Rick Danko, Levon Helm, Garth Hudson, Richard Manuel y Jaime Robbie Robertson. Bob Dylan los conoció en 1965, momento de transición creativa para él; eran los tiempos en los cuales se había lanzado el seminal Highway 61 Revisited (1965), las canciones folk de protesta daban lugar al rock eléctrico, para pesar de muchos puristas de la música tradicional que veían en él a un ídolo. De esos años de cooperación surgió una amistad que se vio reflejada en el trabajo de ambas partes: dos trabajos de estudio en conjunto, así como algunas maquetas y giras; de hecho, la portada de Music From Big Pink fue realizada por el pincel de Dylan, quien también aportó tres canciones: "Tears of Rage", "The Wheel's on Fire" y "I Shall Be Released".

julio 24, 2011

In Memoriam: Amy Winehouse (1983 - 2011)


La vida y la muerte de la señorita Amy fueron una bomba de tiempo a la que sólo le hacía falta detonar; hoy, el voluble equilibrio que sostenía su enloquecida vida en este mundo de quimeras y demonios fue roto en mil pedazos.

Se rompió un hechizo que desde hace varios meses se estaba desvaneciendo; rodeada por sus adicciones, las decepciones personales y el acoso de la sulfúrica prensa de farándula británica, la señorita Amy relamió las mortales heridas de su decadencia.

Frágil como una niña que perdió repentinamente la inocencia, inmersa en el wild style de una industria musical dominada por drogas, alcohol y amistades dudosas, y constantemente señalada por su errático comportamiento, su excéntrica imagen personal y su dramática pérdida de peso, la señorita Amy vivió los últimos años de su corta vida semi-retirada de la música, sin querer ser ayudada a renacer y resignada a seguir hundiéndose en el pozo sin fondo de su propia fama.

Hoy, la señorita Amy murió en su departamento londinense. Como Robert Johnson en Greenwood, como Jim en París; como Jimi en Kensington, como Brian en Hartfield; como Janis en LA y como Kurt en Seattle, tenía 27 años de edad. La fortuna, de caprichosos encomios, le reservó un rincón en camposanto de titanes.

Duerme tranquila señorita Amy; la tormenta ha terminado. Tus alas perdidas fueron redimidas, ahora ve y vuela libre. Ángel liberto, musa maldita, voz de estrellas, tu recuerdo y tus canciones vivirán hasta el fin de los días.