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septiembre 12, 2012

Berrinches de Novelista Novato #4: La Exaltación de Severus Snape

Alan Rickman como Severus Snape (WB)

"Harry Potter trata sobre confrontar los miedos, encontrar la fuerza interior y hacer lo 
correcto frente a la adversidad. Crepúsculo trata sobre la importancia de tener un novio".
Stephen King

Escribir una novela es una labor titánica, y una de las partes más apasionantes y que más complejidad solicita es la de desarrollar personajes acordes con la historia que uno desea contar. Cada personaje que interviene en el torrente de la trama debe tener un objetivo, una pasión que los mueva contra o con la corriente narrativa; un personaje es un vector de ambiciones y deseos cuya intervención conforma una historia que se borda entre los recovecos del argumento.

En el caso de mi labor como escritor de opera prima narrativa, me he encontrado con infinidad de problemáticas para crear personajes y hacerlos interactuar entre ellos: me pongo a pensar cómo son físicamente, con qué tipo de lenguaje hablan, qué tipo de características emocionales y sociales quiero que representen, qué tipo de ropa usan, cuáles son sus inquietudes, prioridades y gustos, etcétera; sin embargo, lo que más me cuesta es darles cuerpo, hacerlos desarrollarse como personas y no como entes de carácter inamovible. Podríamos hablar de muchos personajes memorables, pero mis conocimientos de literatura no son tan bastos, y es mejor hacer un ejemplo de un universo que la gran mayoría conozca, aunque sea por las películas.

Hablando con mi hermana, me vinieron a la mente los libros de la saga Harry Potter de J.K. Rowling; si ustedes han leido la saga completa, se habrán dado cuenta de la maestría con la cual la autora logra darle protagonismo a la gran parte de los personajes principales de la obra; cada uno tiene sus objetivos, su trasfondo, sus virtudes, sus defectos y su objetivo, el cual se va transformando junto con su carácter. ¿Quién hubiera pensado que el niño bobalicón llamado Neville Longbotton tendría el rol que tuvo en la última parte de la saga?, ¿acaso alguien se sospechaba que Lucius Malfoy y su familia rechazarían en algún momento su lealtad con Lord Voldemort?. Yo estoy seguro que no lo sospecharon en su momento, pero lo que a muchos pone a discutir apasionadamente es la suposición de si Rowling ya lo sabía desde antes de escribir.

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abril 27, 2012

Top 10 Albums en Vivo #1 (2/2): Jeff Buckley - Live at Sin-é [Legacy Edition]

Haz click aquí para leer la Primera Parte


Texto: H. G. Boyce
Octubre de 2003
(Trad. F. Moreno)

San Francisco, CA., Septiembre 29 de 2003 
Querido Gabe: 
Es bueno saber que has vuelto. Sé que no te he escrito desde Febrero, y que mi obsesión por mandarte cartas de mi puño y letra no tiene remedio. Podría mandarte un email, pero soy una romántica, tú me conoces. 
Cuéntame cómo te fue en Irak. Gracias al Internet pude leer tus reportajes en el Times. Casi rompí en llanto cuando describías el temor con el que tú y los colegas vivieron. Después de cada reporte de bomba que leía, yo pensaba en ti y agradecía que no estuvieras ahí. Ahora que las fuerzas armadas tienen el control de Bagdad, siento incertidumbre por lo que vaya a ocurrir. [1]
Hace unos días, estaba en una tienda de discos con Howie cuando vi una edición de las grabaciones que Jeff hizo en Sin-é. Creo que deberías buscarla, te hará recordar aquellos tiempos tan locos. Hace poco, me puse a pensar en Annie, ¿sabes qué es de su vida?. 
Te mando un beso enorme. 
Siempre tuya... 
Hannah 
P.D.: ¿Has ido al nuevo Sin-é en Stanton Street? [2] Leí que es más grande, que hay un escenario y que muchas bandas nuevas se están dando a conocer ahí. ¡Cómo han cambiado los tiempos!

En mis labios, el "siempre tuya" de la carta de Hannah estuvo insistente por el resto de la mañana. Efectivamente, no había recibido carta suya desde Febrero, antes de irme como corresponsal a Bagdad a cubrir los detalles de la Guerra de Irak. Habían sido casi 6 meses de vivir en hoteles abandonados, al pendiente de las balaceras y las bombas, esperando sobrevivir al siguiente día para poder enviar mi bitácora diaria al Times. Había vuelto apenas unos días antes, después de constantes problemas con vuelos retrasados y un espantoso jet lag que seguía causando estragos en mi cabeza; despertar a medianoche sobresaltado por cualquier ruido y estar cayéndome de sueño a mitad de la tarde no era nada agradable.

Tras terminar nuestros estudios en Baruch College, Hannah y yo estuvimos trabajando juntos como internos en el New Yorker [3] mientras compartíamos el mismo departamento en el Cuadrante Este. Con el tiempo, nuestra rutina, la carga de trabajo y el precio cada vez más alto del alquiler provocó tensiones y peleas; cada vez eran menos nuestras conversaciones, casi no nos veíamos y comenzamos a conocer otras personas. Habíamos terminado antes de la Navidad del 96, conscientes de que no podíamos seguir juntos sin hacernos daño; ella se mudó a Hell's Kitchen [4] con unas amigas a inicios del siguiente año y sólo nos veíamos de repente en la oficina. Por mi parte, pude quedarme en East Village gracias a que conseguí un nuevo roommate, un colega periodista llamado Tom, por quien entraría a trabajar al Times años después.