mayo 28, 2020

Discos Fetiche #1: El Tri - Hoyos en la Bolsa

Discos Fetiche es una sección que había querido realizar en este blog desde tiempos inmemorables. Un inciso de esta bitácora para hablar de aquellos trabajos discográficos que, si bien no son mis favoritos, sí logran darle vueltas a mi cabeza por diferentes razones, ya sea porque hablan de cosas que estén pasando o porque se asocian de alguna manera con mis neurosis y manías.

Hay canciones que trascienden sus respectivos contextos, canciones que tienen la capacidad de explicar momentos similares de la vida pública y privada de las personas. Algo que me queda claro es que la historia no es cíclica; eso de que "la historia se repite" sólo ocurre en las telenovelas y en la literatura sentimental. En un país como México, donde las desigualdades y los problemas estructurales han sido la constante de nuestro devenir, cualquier canción de protesta puede mantenerse vigente sin importar el color de los blasones de la clase gobernante o los esfuerzos enmudecidos de la sociedad organizada.

Quizás por eso es que siempre considero Hoyos en la Bolsa (1996) como el disco más sólido que produjo el Tri en los años 90. Tratar de dar un juicio de cualquier álbum de la banda de Alex Lora, pionero innegable de la libertad de expresión en la música popular mexicana, es un ejercicio complejo; las canciones del Tri suenan muy similares desde los setentas hasta ahora, patrones de guitarras blues, pianos de honky tonk, solos de saxofón que después derivaron en armónicas, algunos violines para agregar textura de epopeya y los gritos de su líder y fundador. El Tri peca sobre todo de ser una banda de canciones pasajeras, de componer de acuerdo a las coyunturas de la vida nacional, casi por encargo. Los temas de relleno en los discos del Tri envejecieron de repente; los que trascienden se aferran a la realidad mexicana como el tormento de las erinias.

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Hoyos en la Bolsa es en sí declaración de principios: los aires de grandeza del neoliberalismo salinista se tradujeron en una economía frágil que se desplomó en el complejo 1994. El "error de diciembre" fue el canto de cisne de un año al que los aires de cambio se le ensuciaron tan pronto como empezó; el levantamiento armado del EZLN en Chiapas, los magnicidios del candidato priísta Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas y del secretario general del PRI José Francisco Ruiz Massieu en la Ciudad de México y la difícil transición de las viejas formas autoritarias hacia una política de mayor libertad democrática. Por supuesto, la devaluación del peso mexicano afectó a la economía de las clases medias y bajas a lo largo del siguiente sexenio. 

Quizás fue por eso que Alex, muy católico y muy poblano, compuso una oración en lugar de una mordaz afrenta a la deuda externa, a la corrupción y a las instituciones represoras. "Perdónanos la Deuda" pone la otra mejilla ante la catástrofe, motivado por la impotencia, tristemente pasajera, de los abusos de las castas gobernantes. Del influyentismo, la corrupción y la impunidad líbranos señor por piedad. (...) Perdónanos la deuda, perdónanos Señor, como nosotros perdonamos las tranzas de los que nos gobiernan. Incluso en estos tiempos de pandemia y recesión, es difícil decidir entre reír o llorar.

Sin embargo, Alex Lora siempre está más cómodo en posiciones de ataque, y "Que Regrese Salinas" es una canción cuya coyuntura se dilató gracias a la satanización del discurso de la izquierda hacia el ex-presidente. Que regrese lo que se atracó pide el coro final de la canción, el cual es atribuido con mordaz ingenio "al pueblo de México" en los créditos del álbum. Por supuesto, los presidencialismos de vieja escuela han vuelto con todo en los últimos años, por lo que el papel de villano para el ejecutivo se ha vuelto hasta arquetípico de nuestra cultura política.

Año con año el dinero vale menos, años con año todo vale más. Año con año la crisis va avanzando y aumenta los abusos del gobierno. El tema que da título al disco es un conteo de todo lo que ocurría (y sigue ocurriendo) por consecuencia del constante estado de crisis económica que se vive en nuestro paraíso de tercer mundo llamado México. Sube el dólar, sube la inflación, surgen problemas familiares y desmejora la salud; el círculo vicioso que proviene de las incertidumbres económicas y que se representa en los hoyos de los bolsillos de los ciudadanos de a pie

Entre otras canciones que integran este álbum encontramos un tremendísimo retrato de descomposición social ("Pamela"), críticas al poder absoluto de la televisión en la mentalidad del mexicano promedio ("La Caja Idiota" y "El Canal"), un jocoso canto al condón ("El Enmascarado de Látex", canción compuesta por Francisco Barrios "el Mastuerzo" de Botellita de Jerez), un reclamo al trato de los migrantes ("Trabajo Pesado"), entre otras.

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En tiempos como los que estamos acostumbrados a vivir, el cinismo se vuelve arma y escudo contra el peso contundente de la realidad. Como lo dijo el burro de la Rebelión en la Granja de Orwell, las cosas no pueden ser ni mucho mejores ni mucho peores de lo que han sido y siguen presentes como constantes inalterables de nuestro devenir el hambre, la opresión y el desencanto. Por eso canciones como las del Tri siguen vigentes e inalterables en nuestro colectivo pop, porque la realidad nunca la rebasa.


Tracklist:
  1. Todo Sea por el Rocanrol
  2. Pamela
  3. Perdónanos la Deuda
  4. La Caja Idiota
  5. El Fantasma
  6. El Enmascarado de Látex
  7. Ruta 100
  8. El Trabajo Pesado
  9. Que Regrese Salinas
  10. Hoyos en la Bolsa
  11. El Canal

abril 28, 2020

Notas sueltas sobre el Coronavirus / Me podrían regalar una canción para el aislamiento

Los personajes del momento: COVID-19 y Susana Distancia
(Facebook: Piñatería Ramírez)

Vivimos tiempos complicados. Cuando creímos que el temblor y la influenza habían probado al límite nuestra capacidad de asombro y nuestras ganas de supervivencia, nos encontramos que el mundo vive azotado por un virus altamente contagioso. El COVID-19 es el nuevo azote de la naturaleza en tiempos donde la ecología y la economía se desploman a la par y sin poder que los detenga.

Por supuesto, han pasado muchos meses desde la última vez que escribí en este blog; mi vida ha dado cientos de vuelcos y se la vive en el peligro de la salud física y mental. Entonces recordé que fue en momentos de ocio cuando fue la crisis del AH1N1 que surgió este blog; si hay un tiempo perfecto para retomarlo, aunque solamente termine siendo una entrada para dentro de muchos meses, es justo en estos momentos.

Un pequeño update sobre mi vida: Dejar de fumar me llevó a otras adicciones y formas de ocio; dejé el cigarro por consecuencia de una bronconeumonía que me tuvo una semana en cama (febrero de 2019) y al impacto de la lucha que libró mi madre contra un molesto cáncer de glándula tiroides (mayo del mismo año). Ahora mismo mi madre se recupera de una segunda cirugía; nada grave afortunadamente, pero sí algo que considerar para evitar contagiarse de la nueva gripa.

Confieso que no he dejado de ir a la oficina por ratos (alguien incluso me dijo que le parecía que me habían comprado en el mercado negro); aún tomando todas las recomendaciones, usando gel antibacterial y cubrebocas, temo por mi salud. Las calles y el transporte público son escenas fantasmales, la gente va con tristeza de lado a lado porque no hay más opción que enfrentar ese mal que se presenta en forma de números y estadísticas. El doctor Hugo López-Gatell y el canciller Marcelo Ebrard se han convertido en una suerte de mensajeros de números fríos y recomendaciones tajantes. Cuando todo parece irse por un abismo de incertidumbre, ellos ponen la escena en cámara lenta.

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López-Gatell: el hombre del destino (Notimex)

No importa en qué momento estés leyendo esto, el número de personas enfermas de COVID-19 aumenta. En algunas partes ha bajado el ritmo de los contagios, pero en muchas otras la marabunta aún está por comenzar. En México al 27 de abril hemos llegado a 15,000 contagiados y estamos por llegar a los 1,500 muertos. En el mundo, la Universidad John Hopkins estimó 3 millones de contagiados y 210,000 muertos. Recuerden que todo esto debe llevar el subtítulo tenebroso "y contando".

Sin embargo, en México no nos hemos detenido del todo; la economía de los hogares y la necesidad de vivir al día nos obliga a seguir tomando riesgos y continuar trabajando. En el interior de muchos mexicanos vive un pequeño tirano llamado Salinas Pliego y otro llamado López Obrador. Es muy triste y desolador saber que en muchas partes hay escépticos y fanáticos de las conspiración que insisten que el COVID-19 es un mito genial, que insisten que no es para tanto y que lo que se dice no es tan grave como realmente es. Por supuesto, en un país como el nuestro donde hay que ver para creer cualquier cosa, es difícil convencer a quien le faltan conocimientos científicos y le sobra fe.

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Bellas Artes vacío (Reuters)

Sobrevivir haciendo home office en casa se ha convertido en un ejercicio de paciencia. Todo es lento, los ingresos del trabajo caen en cuentagotas y los gastos de operación son siempre complicados; siempre hay peligro de que todo se pierda y el retroceso del agujero negro económico nos lleve entre sus faldas. Son tiempos de invertir esfuerzos en tareas lentas que ameritan talachas prolongadas, que se van dejando de lado por las urgencias del día a día. Por un lado, hay que cuidar a mamá en momentos en los cuales la incomodidad de su cuerpo es un obstáculo; ella, la doctora de la casa, no nos puede cuidar en este momento. Por otro lado, hay que cuidar la vitalidad del trabajo porque el pesimismo de este capitalismo maltrecho no nos permite detenernos.

Afuera, la ciudad es un gran desierto, un campo minado de amenazas invisibles, una ciudad que hiberna para no desfallecer ante la pandemia. Entre repartidores de comida, farmacias en estado de alarma, automóviles flotando libres en avenidas acostumbradas a la inundación vehicular y el sol que abrasa el pavimento y el asfalto, los cubrebocas se han convertido en escafandras, el gel antibacterial en el lubricante de la salvación y el aislamiento en la paradójica elección de la vida en sociedad y el amor hacia los demás.

Los amaneceres y los crepúsculos se sobreponen a velocidades asombrosas, pero dentro de nuestra relatividad temporal todo es letárgico como un insomnio. Las tareas frente a la computadora se acumulan, las llamadas y los mensajes de Whatsapp se interponen en la cabeza como pilas de post-its y las videoconferencias y llamadas se convierten en reclamos de una rutina extraviada, de una realidad alterada.

Como aislados en nuestras colmenas de asfalto y ladrillo, los hombres de la hipercomunicación han comenzado a resentir la necesidad de la convivencia física, de los intercambios de alientos y gestualidades, de la comunicación como siempre debería ser. Las sanas distancias nos han otorgado el síntoma de nuestras distancias emocionales, de la carencia de manos estrechadas y de los abrazos guardados, de la dependencia que el corazón y el espíritu tienen hacia los cuerpos. Si el fin de la pandemia nos permite acercarnos más a las personas que queremos, este infierno se habrá convertido en epifanía.

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Irónicamente, son tiempos también para reencontrarse con uno y con los suyos, para retomar lo que la desidia congeló, para aprender cosas nuevas; la cuarentena física nos ha dado necesidad de meditar, necesidad de llorar. Estoy convencido de que la belleza habrá de salvarnos de esta catástrofe; afortunadamente, cuando todo esto termine habrán museos que nos esperan, lugares desconocidos qué visitar, libros y poesía que nos son indómitos en estos momentos, canciones que aún no se refugian entre nuestros sentimientos.

Por supuesto, el arte es ventana de alegrías y desahogo de frustraciones. Dichosos los que vivimos en las épocas del Netflix y de los contenidos por streaming de todo tipo. En tiempos en los que vivimos refugiados y esperamos renacer de las cenizas de nuestras malditas realidades, quizás necesitemos más de una canción de cuna para mantener nuestros sueños en balance. Entre las últimas grandes obsesiones de mi vida está el incansable Bob Dylan, con todo y su premio Nobel; otra cantante que me ha mantenido a flote ha sido la enorme Mercedes Sosa, la voz de un planeta Tierra que hoy está enfermo de olvido y de desesperanza.

Si tuviésemos que ayudar a alguien a pasar el tiempo de la cuarentena un poco mejor, lo ideal sería apelar a la inocencia y regalarle unas palabras de aliento, palabras que permitan a los sentimientos aflorar entre la tierra quemada en la que se ha convertido nuestra era. Yo voy a dejar aquí dos canciones implorando que la pandemia termine con la soberbia de nuestra especie y que nos haga sociedades más fuertes.


octubre 05, 2018

Momento Photo Booth #17: Un rápido saludo


Han pasado demasiadas cosas que se cuelan de las pinzas de mi cabeza como agua viva sobre manos secas. Sin embargo, agradezco de corazón el oxígeno en los pulmones, las razones de mi existencia.

Aunque en la foto no lo aparente, me siento bastante bien.

mayo 31, 2018

Sobre equivocaciones y cambios repentinos de ruta


Nada me hace enojar más que las insinuaciones de mi madre respecto a mis elecciones de vida. Ya he contado alguna vez en esta bitácora que se opuso de forma tajante a mi elección de carrera; hoy me dijo que sus amigas de la universidad siguen sin creer que no elegí la carrera de medicina y me dijo de alguna manera que mi talento estaba desperdiciado por no ser "el doctor Moreno" o "el abogado Moreno".

Todo esto surgió a que hace unos días me hicieron una oferta de trabajo que he considerado seriamente y que me obligó a pensar si he estado en el lugar correcto durante estos meses. Alguien a quien quiero mucho de Morton me dijo que me percibía estable pero no demasiado contento; detesto admitir que no he visto mis expectativas realizadas y que me he estancado rápidamente en la oficina, pero siempre dije que este "error" tenía que cometerlo porque no quería quedarme con la duda y podía ser el mejor acierto.

mayo 20, 2018

Futbologías #13: A unas horas de la final de vuelta Toluca - Santos

Rubens Sambueza, el líder del Club de la Pelea (Mexsport)

Después de años de espera, el Deportivo Toluca ha llegado a una final del fútbol mexicano. Pasaron ocho años desde la última vez que el equipo logró el campeonato, en una dramática serie de penales contra Santos Laguna, quien vuelve a ser el rival del equipo en esta ocasión. Como trabajo los domingos, no podré estar presente en el estadio, pero los nervios siempre están alertas y hoy quiero celebrar.

Es bien sabido por los que somos fanáticos del equipo rojo del Estado de México que el equipo siempre ha tenido la vocación de sufrir a la hora de jugar finales: desde hace 20 años que comenzó la época dorada del club, el Toluca ha sufrido con desventajas holgadas, goles tempraneros y/o de último minuto en contra, golpes anímicos, tandas de penaltis cardíacas y tres definiciones perdidas cerrando en casa.

Sin embargo, todo ello no ha importado porque los fanáticos han encontrado las maneras de renovar sus ilusiones. A pesar de que esta versión del Deportivo Toluca es muy temperamental, endeble en defensa y sin demasiadas variantes en ofensiva, ha encontrado suficiente personalidad para competir hasta las últimas consecuencias. Es un equipo como Hernán Cristante, con muchos tamaños y con mucha voluntad; es justicia divina que el portero más ganador de la historia del equipo esté a pocos pasos de la gloria con técnico.

abril 01, 2018

Sobre el azar y la disposición de los talentos

Alberto Durero (1471 - 1528)
Alegoría de la Fortuna (ca. 1495)
Grabado. 11.8 x 6.7 cm

El juego favorito de mi jefe son los volados. Cuando tiene algo de cambio en su bolsillo, se acerca al primer incauto que esté cerca para echarse un "doble o nada". Como en todo, a veces gana y en otras pierde. Yo comencé a jugar con él hace poco.

Mi experiencia con las apuestas y los juegos de azar no es nada agradable. Siempre que aposté a los deportes perdí, por lo que siempre preferí que mi equipo ganar a "echarle la sal". Mi carácter tacaño nunca me permitió apostar de otra manera que no fuera hacia mí mismo.

marzo 11, 2018

Recuerdo Borroso #12: Sobre crochet y sanación familiar

Mary Cassatt (1844 - 1926)
Lydia sentada en banca, tejiendo (1881-2)
Óleo sobre tela. 38 x 61 cm.
Colección Privada

Hace poco me pregunté si un hombre como yo, sin demasiada habilidad para los trabajos manuales y con un historial extenso de deserciones indecorosas en el tema, podría aprender una habilidad de do-it-yourself para pasar el rato. Por cercanía familiar, me he fijado en el tejido de estambre, o como lo llaman ahora los francófilos involuntarios, el crochet. Mi única experiencia con gancho e hilo fue cuando hice un tapete de fibra en quinto de primaria para la clase de manualidades, pero aquella es una historia bastante borrosa en mi memoria. Hay que decirlo, me duró un buen tiempo.

Desde que tengo uso de razón, en casa de mi abuela materna siempre hubo ganchos y una madeja de estambre o hilo sobre los muebles de la sala, siempre guardados y transportados en bolsas de plástico expedidas por alguna mercería conocida de la ciudad de Toluca. Cuando era muy niño, mi mamá, mi madrina y mi abuela pasaban el rato tejiendo suéteres para los niños de la casa, mis primos y yo. Era tal la destreza que incluso cada uno podía presumir diversos modelos, personalizados a los gustos de cada quien y con etiquetas que no hacían más que reforzar el amor con el cual eran fabricados.

febrero 07, 2018

Notas sobre box y ejercicio físico

Arturo Gatti VS Micky Ward III
(Al Bello / Getty Images).

Año nuevo, vida nueva, trabajo nuevo, hábitos nuevos. Como ya he mencionado, he comenzado 2018 con un mundo de cambios, con nuevos potenciales por desarrollar, con nuevas habilidades por aprender. Dejé de trabajar en Morton Subastas y me pasé a una galería de arte naciente en la colonia Santa María la Ribera. Fue una decisión muy difícil pero que tomé con la convicción de que siempre es necesario darse un empujón para encontrarse con nuevos paradigmas de vida, con emociones y situaciones nuevas con las cuales ganarse la vida e insuflarse de ánimos y emoción.

Una de las primeras cosas que mi jefe me dijo es que el hombre, como el marinero de Kipling, debe poseer infinitos recursos y sagacidad. Entre las cambios que esta visión ha catalizado en mi vida ha sido la de reencontrarme con algo con lo que siempre he vivido en conflicto: el ejercicio. La idea era tomar clases de box muy cerca de la oficina para comenzar a hacerse de un talento que nunca pensé tener, el de saber meter las manos en una pelea y en el camino hacerme de una mejor condición física. Mi madre fue la primera en sorprenderse cuando le dije que hasta el día de hoy he bajado 4 kilos.

enero 28, 2018

El Arcangelino 2.0

Bartolomé Esteban Murillo (1617 - 1682)
Arcángel San Rafael con el obispo Domonte (ca. 1680)
Óleo sobre tela.
Museo Pushkin, Moscú

Nunca es tarde para un reinicio, es mejor ahora que nunca.

Este nuevo año se presenta con muchos cambios y paradigmas, con nuevos hábitos y objetivos por cumplir.

Uno de ellos es darle una nueva vida a este blog, a esta bitácora olvidada de mi corazón sangrante y solitario.

¿Por qué El Arcangelino 2.0? Porque en el fondo de mi corazón, nunca dejé de pensar en este sitio. Porque pese a mi ausencia, la vida no ha dejado de darme revelaciones.

¿Siguen ustedes por ahí? Sean de nuevo bienvenidos...

septiembre 22, 2017

Del terremoto #2: Agradecimientos y desideratas

Poco a poco, como una historia...

Escrito en mi Facebook. Septiembre 21 de 2017. 15:35

Estimados todos:

A nombre de mi madre y de mi hermana, quiero agradecer a todos las muestras de cariño e interés. Me siento muy conmovido por el amor que he recibido de parte de ustedes. Afortunadamente tenemos la vida para seguir adelante; lo mucho o poco de bienes materiales que hemos recuperado viene por añadidura. Estamos esperando el peritaje definitivo para saber el destino de nuestro edificio; en cuestión de horas sabremos con certeza los pasos a seguir.

Escribo desde el comedor de la casa de la mejor amiga de mi madre. Quiero agradecer que ella, su hermana, su sobrina y sus hijas sean parte de mi familia. A todos los que me han ofrecido su casa y su sustento, espero se les retribuya con mucho más; no olviden que en la ciudad hay personas que en verdad la están pasando muy mal y necesitan de la ayuda de los demás. Sí pueden apoyar, háganlo; infórmense y organísense.

Mañana reiniciaré mi vida como un vagabundo de mi propia ciudad, consciente de que cada puerta que encuentre en pie es una bendición en medio del caos. Lo hecho está hecho, lo que sigue es levantarse y sacudirse el polvo; la Ciudad de México volvió a demostrar que ni los escombros más densos la pueden derrotar. Sé que aún hay personas entre los derrumbes, gente que es la prioridad absoluta en los siguientes segundos; Dios bendiga a todos ellos y a sus familias.

Los saludo con todo el corazón reiterando mi deseo de que se vienen cosas mejores para nuestro país, convencido de que no hay plaga que haya logrado mermar a nuestra sociedad civil mexicana (Monsiváis dixit) tras décadas de malos gobiernos y emergencias. Agradezco la bendición de poder contar mi historia junto a las que todos ustedes están viviendo en este instante.

Y si de contar historias se trata, estos sentimientos me han llevado a volver a narrar las historias que viven dentro de mi ser. Lo menos importante ha sido que recuperé mi Valentine...

septiembre 21, 2017

Del terremoto #1: Sobre mi casa y mi porvenir

Gracias habitación...

Escrito en mi Facebook, Septiembre 20 de 2017. 00:14

Todo pasa en un golpe de tiempo, en un instante minúsculo. La vida golpea cuando menos se espera; no hay deuda qué pagarle, a la vida nada se le debe. La vida es un regalo pero también una prueba; los retos que nos otorga son bendiciones, son actos de Dios.

Son estos instantes los que nos obligan a pensar en las grandes prioridades de la vida: el amor de la familia, la salud de nuestros cuerpos y la amistad de la gente que queremos. Teniendo lo anterior, lo demás puede quedar en Sus manos.

Pienso en mi casa, en lo que quedó de ella, el departamento donde viví los últimos trece años de mi vida. Pienso en las paredes cuarteadas, en los muebles volteados, en los pisos destruidos. Detrás quedaron montones de bienes materiales, los recuerdos más lúcidos de mi vida, los momentos vividos dentro de ella. Hoy, en un golpe seco, mi familia perdió su techo, perdió su eje terrenal, perdió su protección.

Pienso en mis vecinos, personas con las que crecí y a las que vi crecer. Ellos también perdieron pedazos de sus memorias, vieron sus esfuerzos fragmentados sin remedio. Pienso en mi ciudad, más mía que siempre, tan frágil y tan valiente; pienso en Puebla y en Morelos. Pienso en los edificios que se cayeron, en las personas que no tuvieron la suerte de sobrevivir este infortunio, de poder contar está tragedia. Pienso en las personas que en este momento remueven piedras buscando vidas entre los escombros.

Son tiempos terribles, pero algo que ha demostrado mi ciudad es su carácter de  eterna, su habilidad sobrehumana para ponerse ante los designios del sino. Pido bendiciones para todos los que perdieron a alguien y para los que, como mi familia, tendrán que empezar desde cero.

Dormiré con la esperanza de que todo por transitar vuelve, con el deseo de que las cosas estarán mejor. Dios los bendiga. mi familia, tendrán que empezar desde cero.

Dormiré con la esperanza de que todo por transitar vuelve, con el deseo de que las cosas estarán mejor. Dios los bendiga.

julio 31, 2017

The World is Yawning #49


La ciudad nos transpira como gotas de sebo seco, como sudores ácidos que humedecen nuestros harapos desgarrados y enmohecidos. La ciudad nos asfixia entre coágulos de hieles colectivas, neurosis comunitaria al servicio delirante de un aneurisma, tránsito abúlico y superfluo. No existen las salidas hacia realidades más someras, hacia pensamientos más bucólicos. Todo es complejidad ininteligible, derroche de caos y destrucción.

La ciudad nos exige sangre, nos implora el atávico sacrificio de nuestros hastíos y de nuestra esperanza. La ciudad es una costra de todos nuestros sueños maltrechos, la llaga séptica de toda nuestra realidad. 

abril 15, 2017

Yo Confieso #23: De la crisis de los Roarin' Late Twenties

Thomas Cole (1801 - 1848)
Madurez, de la serie El Viaje de la Vida (1842)
Óleo sobre tela. 132 x 198 cm.
Galería Nacional de Arte, Washington DC

Cuando tus vacaciones de Semana Mayor se dedican a las artes morfeicas y a saciar el hambre y la sed sin ninguna clase de control, es necesario hacer un conteo de calorías y prioridades; además, siempre saco a colación los sueños que se han quedado enclaustrados en cajas sin fondo marca Pandora y las prioridades jamás realizadas que se han traspapelado con los apuros del trabajo y la frivolidad colectiva de la rutina. Estoy en la etapa de la vida en la que se considera deseable trabajar como perro y celebrar la juventud hacia todos los vientos (Work hard. Play hard. You only live once); sin embargo, a mi edad y con mis particulares circunstancias hay una dura sensación de que se me termina el tiempo, que no me queda energía y que necesito un acelerón de vida.

febrero 23, 2017

The World is Yawning #48

Anselm Kiefer (Donaueschingen, 1945 - ).
"Ícaro - Arena de la Marcha de Brandenburgo" (1981).
Óleo, laca, emulsión, arena y fotografía sobre tela. 290 x 360 cm.
Galería Saatchi, Londres.

No me queda voz para cantar ni entrañas que griten ni sangre que hierva ante la incertidumbre.

No hay cielos azules para nuestros ojos tristes. No hay calor para nuestros costales de huesos fríos ni luna para nuestros sueños lúgubres de catedrales góticas en ruinas y cementerios llenos de nostalgias extintas.

No hemos nacido para escarbar montañas con las yemas desnudas como muñones inflamados por la pus y las costras, heridas recorridas sin cansancio por la sed y el deseo de ser por un momento más libres que antes.

No podemos mirar el sol por un instante; aunque temamos a la muerte, la vida es mucho más escalofriante.

No podemos colgarnos de las espaldas de los gigantes; no nacimos para narrar la eternidad, somos una décima de un instante.

No extrañamos el pasado porque fue dichoso, grandioso, hermoso; el futuro es un ente lleno de finales felices desbordados en abismos infernales.

No hay tesoros al final de los arcoíris; la realidad nos retrata severa y criminal con tonos de grises.

No tengo historias de amor ni de deseo ni de trascendencia ni de eternidad; tengo labios que saben a fade outs.

No tengo ganas de soñar. No... tal vez... no sé... quizás...

febrero 19, 2017

Yo confieso #22: Cansancio sobre cansancio

Pablo Picasso (1881 - 1973).
Mujer planchando (1904).
Óleo sobre tela. 116 x 73 cm.
Museo Solomon R. Guggenheim, Nueva York.

La semana que terminó ha sido una de las más agotadoras que he tenido en mi vida. Es difícil sacar la cantidad de trabajo que tengo cuando se está solo. Aunque no es algo imposible, el tiempo se escurre como agua cuando estás ocupado. Hay ocasiones en las cuales no entiendo mis razones para seguir adelante, como si tuviera mucho más que demostrar, como si no hubiera mañana, como si en una entrega me jugara el puesto o mi ego. Sin embargo, es muy probable que sobreviva, tengo la fortaleza a tope.

diciembre 23, 2016

Se buscan razones para escribir


Han pasado tres meses desde la última vez que tomé este blog y me puse a escribir. No he tenido energías, mi pluma está perdida entre mis pantalones y mi corazón. Mi vida sigue estable en muchos sentidos, pero mi voz está seca y mis palabras se van con el viento. De hecho, en este texto no hay estructura, ha salido tal como lo he pensado.

El mundo no dejará de girar, a pesar de que la destrucción sigue percudiendo sus adentros; cada día me queda más claro que mi generación tiene una enorme responsabilidad, crear un futuro viable tras décadas de una decadencia llena de avatares y circunstancias. Este año no ha sido del todo luminoso para el planeta, mucha gente valiosa ha dejado el mundo, los viejos rencores que contaminan nuestro pulso vital como raza dominante han encontrado nuevos aires y las circunstancias lucen más adversas que nunca.

septiembre 05, 2016

Yo Confieso #21: Fugacidad

Karel Dujardin (1626 - 1678).
Niño soplando burbujas.
(Alegoría de la brevedad de la vida).
Óleo sobre tela, 116 x 96.5 cm.
Galería Nacional de Dinamarca, Copenhague.

Durante los últimos días, la fugacidad de la vida me domina, me cuestiona en cada paso y en cada parpadeo; asumida la verdad de que el tiempo nunca será suficiente, no que más que arrancarle con todas nuestras fuerzas los mejores instantes.

Nosotros los mortales, los pensantes, los caducos agotables; nosotros los inventores del tiempo y de los ciclos insistimos en nuestros ocios, en seguir viviendo tomando las cuentas de nuestros pasos por la Tierra y nuestras palabras al viento, infinitas y microscópicas al mismo tiempo.

Sin embargo, no contamos con el hecho impostergable de que algún día y sin esperarlo, nos fugaremos entre las lágrimas de los que nos quisieron, tomando entre sombras los caminos embravecidos del viento. Eso es algo que entre tanta agitación he aprendido.

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julio 26, 2016

Asuntos Pop #6: En mi otra vida quiero ser Charlie Watts


Más de cincuenta años después de su primer concierto, los Rolling Stones siguen estando presentes en los escenarios del mundo. Por medio siglo, la banda de Londres ha forjado una leyenda riquísima de anécdotas inusitadas en otros conjunto de música popular; su capacidad para interpretar el rock y el blues, así como un enorme carisma y personalidad en los escenarios, les ha permitido seguir vigentes a pesar de los años.

Por supuesto, al hablar de los Rolling Stones, es inexorable mencionar al dúo Mick Jagger - Keith Richards, protagonistas de rocambolescas vidas donde el sexo y las drogas han sido los principales protagonistas. Entre la desenfrenada vida amorosa de Jagger - de quien se ha anunciado espera un octavo vástago con la bailarina norteamericana Melanie Hamrick - y el inexplicable milagro que representa Richards tras años de tremendas adicciones, las anécdotas de los líderes de la banda son riquísimas en detalles inverosímiles entre el resto de los mortales.

mayo 28, 2016

Yo Confieso #20: Auferstehung

¿Quién me ha robado el mes de abril?
(Instagram: @franzmovi)

Siempre es bueno estar de vuelta, resurgir entre las cenizas se ha convertido en mi fetiche favorito. En estos días he vuelto a obsesionarme con der auferstehung, la resurrección de aquellas cosas que han quedado olvidadas en el fondo de los armarios y los tinteros, que se han convertido en cadáveres y fantasmas que nunca han penado otro mundo que no sea el de mis pensamientos. La idea es recuperar promesas por cumplir, retomar viejos hábitos constructivos, mejorar cada día en el trabajo y en la vida, no guardarse nada y siempre avanzar hacia adelante.

marzo 26, 2016

In Memoriam: Johan Cruyff (1947 - 2016)


La grandeza del legado de Johan Cruyff, quien falleciera el pasado jueves 24 de cáncer de pulmón a los 68 años de edad, es omnipresente en el futbol moderno; va más allá del 14 en la espalda que se movía raudo y rubio por la cancha, va más allá de los cambios de ritmo y los movimientos cerebrales trazados en el rectángulo verde como quien diseña sistemas solares y constelaciones. Entender este deporte tan fácil de jugar en toda su complejidad sería imposible sin entender la actitud ante el futbol y ante la vida que este espigado holandés puso sobre la mesa.

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