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abril 28, 2020

Notas sueltas sobre el Coronavirus / Me podrían regalar una canción para el aislamiento

Los personajes del momento: COVID-19 y Susana Distancia
(Facebook: Piñatería Ramírez)

Vivimos tiempos complicados. Cuando creímos que el temblor y la influenza habían probado al límite nuestra capacidad de asombro y nuestras ganas de supervivencia, nos encontramos que el mundo vive azotado por un virus altamente contagioso. El COVID-19 es el nuevo azote de la naturaleza en tiempos donde la ecología y la economía se desploman a la par y sin poder que los detenga.

Por supuesto, han pasado muchos meses desde la última vez que escribí en este blog; mi vida ha dado cientos de vuelcos y se la vive en el peligro de la salud física y mental. Entonces recordé que fue en momentos de ocio cuando fue la crisis del AH1N1 que surgió este blog; si hay un tiempo perfecto para retomarlo, aunque solamente termine siendo una entrada para dentro de muchos meses, es justo en estos momentos.

Un pequeño update sobre mi vida: Dejar de fumar me llevó a otras adicciones y formas de ocio; dejé el cigarro por consecuencia de una bronconeumonía que me tuvo una semana en cama (febrero de 2019) y al impacto de la lucha que libró mi madre contra un molesto cáncer de glándula tiroides (mayo del mismo año). Ahora mismo mi madre se recupera de una segunda cirugía; nada grave afortunadamente, pero sí algo que considerar para evitar contagiarse de la nueva gripa.

Confieso que no he dejado de ir a la oficina por ratos (alguien incluso me dijo que le parecía que me habían comprado en el mercado negro); aún tomando todas las recomendaciones, usando gel antibacterial y cubrebocas, temo por mi salud. Las calles y el transporte público son escenas fantasmales, la gente va con tristeza de lado a lado porque no hay más opción que enfrentar ese mal que se presenta en forma de números y estadísticas. El doctor Hugo López-Gatell y el canciller Marcelo Ebrard se han convertido en una suerte de mensajeros de números fríos y recomendaciones tajantes. Cuando todo parece irse por un abismo de incertidumbre, ellos ponen la escena en cámara lenta.

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López-Gatell: el hombre del destino (Notimex)

No importa en qué momento estés leyendo esto, el número de personas enfermas de COVID-19 aumenta. En algunas partes ha bajado el ritmo de los contagios, pero en muchas otras la marabunta aún está por comenzar. En México al 27 de abril hemos llegado a 15,000 contagiados y estamos por llegar a los 1,500 muertos. En el mundo, la Universidad John Hopkins estimó 3 millones de contagiados y 210,000 muertos. Recuerden que todo esto debe llevar el subtítulo tenebroso "y contando".

Sin embargo, en México no nos hemos detenido del todo; la economía de los hogares y la necesidad de vivir al día nos obliga a seguir tomando riesgos y continuar trabajando. En el interior de muchos mexicanos vive un pequeño tirano llamado Salinas Pliego y otro llamado López Obrador. Es muy triste y desolador saber que en muchas partes hay escépticos y fanáticos de las conspiración que insisten que el COVID-19 es un mito genial, que insisten que no es para tanto y que lo que se dice no es tan grave como realmente es. Por supuesto, en un país como el nuestro donde hay que ver para creer cualquier cosa, es difícil convencer a quien le faltan conocimientos científicos y le sobra fe.

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Bellas Artes vacío (Reuters)

Sobrevivir haciendo home office en casa se ha convertido en un ejercicio de paciencia. Todo es lento, los ingresos del trabajo caen en cuentagotas y los gastos de operación son siempre complicados; siempre hay peligro de que todo se pierda y el retroceso del agujero negro económico nos lleve entre sus faldas. Son tiempos de invertir esfuerzos en tareas lentas que ameritan talachas prolongadas, que se van dejando de lado por las urgencias del día a día. Por un lado, hay que cuidar a mamá en momentos en los cuales la incomodidad de su cuerpo es un obstáculo; ella, la doctora de la casa, no nos puede cuidar en este momento. Por otro lado, hay que cuidar la vitalidad del trabajo porque el pesimismo de este capitalismo maltrecho no nos permite detenernos.

Afuera, la ciudad es un gran desierto, un campo minado de amenazas invisibles, una ciudad que hiberna para no desfallecer ante la pandemia. Entre repartidores de comida, farmacias en estado de alarma, automóviles flotando libres en avenidas acostumbradas a la inundación vehicular y el sol que abrasa el pavimento y el asfalto, los cubrebocas se han convertido en escafandras, el gel antibacterial en el lubricante de la salvación y el aislamiento en la paradójica elección de la vida en sociedad y el amor hacia los demás.

Los amaneceres y los crepúsculos se sobreponen a velocidades asombrosas, pero dentro de nuestra relatividad temporal todo es letárgico como un insomnio. Las tareas frente a la computadora se acumulan, las llamadas y los mensajes de Whatsapp se interponen en la cabeza como pilas de post-its y las videoconferencias y llamadas se convierten en reclamos de una rutina extraviada, de una realidad alterada.

Como aislados en nuestras colmenas de asfalto y ladrillo, los hombres de la hipercomunicación han comenzado a resentir la necesidad de la convivencia física, de los intercambios de alientos y gestualidades, de la comunicación como siempre debería ser. Las sanas distancias nos han otorgado el síntoma de nuestras distancias emocionales, de la carencia de manos estrechadas y de los abrazos guardados, de la dependencia que el corazón y el espíritu tienen hacia los cuerpos. Si el fin de la pandemia nos permite acercarnos más a las personas que queremos, este infierno se habrá convertido en epifanía.

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Irónicamente, son tiempos también para reencontrarse con uno y con los suyos, para retomar lo que la desidia congeló, para aprender cosas nuevas; la cuarentena física nos ha dado necesidad de meditar, necesidad de llorar. Estoy convencido de que la belleza habrá de salvarnos de esta catástrofe; afortunadamente, cuando todo esto termine habrán museos que nos esperan, lugares desconocidos qué visitar, libros y poesía que nos son indómitos en estos momentos, canciones que aún no se refugian entre nuestros sentimientos.

Por supuesto, el arte es ventana de alegrías y desahogo de frustraciones. Dichosos los que vivimos en las épocas del Netflix y de los contenidos por streaming de todo tipo. En tiempos en los que vivimos refugiados y esperamos renacer de las cenizas de nuestras malditas realidades, quizás necesitemos más de una canción de cuna para mantener nuestros sueños en balance. Entre las últimas grandes obsesiones de mi vida está el incansable Bob Dylan, con todo y su premio Nobel; otra cantante que me ha mantenido a flote ha sido la enorme Mercedes Sosa, la voz de un planeta Tierra que hoy está enfermo de olvido y de desesperanza.

Si tuviésemos que ayudar a alguien a pasar el tiempo de la cuarentena un poco mejor, lo ideal sería apelar a la inocencia y regalarle unas palabras de aliento, palabras que permitan a los sentimientos aflorar entre la tierra quemada en la que se ha convertido nuestra era. Yo voy a dejar aquí dos canciones implorando que la pandemia termine con la soberbia de nuestra especie y que nos haga sociedades más fuertes.


mayo 31, 2018

Sobre equivocaciones y cambios repentinos de ruta


Nada me hace enojar más que las insinuaciones de mi madre respecto a mis elecciones de vida. Ya he contado alguna vez en esta bitácora que se opuso de forma tajante a mi elección de carrera; hoy me dijo que sus amigas de la universidad siguen sin creer que no elegí la carrera de medicina y me dijo de alguna manera que mi talento estaba desperdiciado por no ser "el doctor Moreno" o "el abogado Moreno".

Todo esto surgió a que hace unos días me hicieron una oferta de trabajo que he considerado seriamente y que me obligó a pensar si he estado en el lugar correcto durante estos meses. Alguien a quien quiero mucho de Morton me dijo que me percibía estable pero no demasiado contento; detesto admitir que no he visto mis expectativas realizadas y que me he estancado rápidamente en la oficina, pero siempre dije que este "error" tenía que cometerlo porque no quería quedarme con la duda y podía ser el mejor acierto.

marzo 11, 2018

Recuerdo Borroso #12: Sobre crochet y sanación familiar

Mary Cassatt (1844 - 1926)
Lydia sentada en banca, tejiendo (1881-2)
Óleo sobre tela. 38 x 61 cm.
Colección Privada

Hace poco me pregunté si un hombre como yo, sin demasiada habilidad para los trabajos manuales y con un historial extenso de deserciones indecorosas en el tema, podría aprender una habilidad de do-it-yourself para pasar el rato. Por cercanía familiar, me he fijado en el tejido de estambre, o como lo llaman ahora los francófilos involuntarios, el crochet. Mi única experiencia con gancho e hilo fue cuando hice un tapete de fibra en quinto de primaria para la clase de manualidades, pero aquella es una historia bastante borrosa en mi memoria. Hay que decirlo, me duró un buen tiempo.

Desde que tengo uso de razón, en casa de mi abuela materna siempre hubo ganchos y una madeja de estambre o hilo sobre los muebles de la sala, siempre guardados y transportados en bolsas de plástico expedidas por alguna mercería conocida de la ciudad de Toluca. Cuando era muy niño, mi mamá, mi madrina y mi abuela pasaban el rato tejiendo suéteres para los niños de la casa, mis primos y yo. Era tal la destreza que incluso cada uno podía presumir diversos modelos, personalizados a los gustos de cada quien y con etiquetas que no hacían más que reforzar el amor con el cual eran fabricados.

septiembre 22, 2017

Del terremoto #2: Agradecimientos y desideratas

Poco a poco, como una historia...

Escrito en mi Facebook. Septiembre 21 de 2017. 15:35

Estimados todos:

A nombre de mi madre y de mi hermana, quiero agradecer a todos las muestras de cariño e interés. Me siento muy conmovido por el amor que he recibido de parte de ustedes. Afortunadamente tenemos la vida para seguir adelante; lo mucho o poco de bienes materiales que hemos recuperado viene por añadidura. Estamos esperando el peritaje definitivo para saber el destino de nuestro edificio; en cuestión de horas sabremos con certeza los pasos a seguir.

Escribo desde el comedor de la casa de la mejor amiga de mi madre. Quiero agradecer que ella, su hermana, su sobrina y sus hijas sean parte de mi familia. A todos los que me han ofrecido su casa y su sustento, espero se les retribuya con mucho más; no olviden que en la ciudad hay personas que en verdad la están pasando muy mal y necesitan de la ayuda de los demás. Sí pueden apoyar, háganlo; infórmense y organísense.

Mañana reiniciaré mi vida como un vagabundo de mi propia ciudad, consciente de que cada puerta que encuentre en pie es una bendición en medio del caos. Lo hecho está hecho, lo que sigue es levantarse y sacudirse el polvo; la Ciudad de México volvió a demostrar que ni los escombros más densos la pueden derrotar. Sé que aún hay personas entre los derrumbes, gente que es la prioridad absoluta en los siguientes segundos; Dios bendiga a todos ellos y a sus familias.

Los saludo con todo el corazón reiterando mi deseo de que se vienen cosas mejores para nuestro país, convencido de que no hay plaga que haya logrado mermar a nuestra sociedad civil mexicana (Monsiváis dixit) tras décadas de malos gobiernos y emergencias. Agradezco la bendición de poder contar mi historia junto a las que todos ustedes están viviendo en este instante.

Y si de contar historias se trata, estos sentimientos me han llevado a volver a narrar las historias que viven dentro de mi ser. Lo menos importante ha sido que recuperé mi Valentine...

abril 15, 2017

Yo Confieso #23: De la crisis de los Roarin' Late Twenties

Thomas Cole (1801 - 1848)
Madurez, de la serie El Viaje de la Vida (1842)
Óleo sobre tela. 132 x 198 cm.
Galería Nacional de Arte, Washington DC

Cuando tus vacaciones de Semana Mayor se dedican a las artes morfeicas y a saciar el hambre y la sed sin ninguna clase de control, es necesario hacer un conteo de calorías y prioridades; además, siempre saco a colación los sueños que se han quedado enclaustrados en cajas sin fondo marca Pandora y las prioridades jamás realizadas que se han traspapelado con los apuros del trabajo y la frivolidad colectiva de la rutina. Estoy en la etapa de la vida en la que se considera deseable trabajar como perro y celebrar la juventud hacia todos los vientos (Work hard. Play hard. You only live once); sin embargo, a mi edad y con mis particulares circunstancias hay una dura sensación de que se me termina el tiempo, que no me queda energía y que necesito un acelerón de vida.

septiembre 05, 2016

Yo Confieso #21: Fugacidad

Karel Dujardin (1626 - 1678).
Niño soplando burbujas.
(Alegoría de la brevedad de la vida).
Óleo sobre tela, 116 x 96.5 cm.
Galería Nacional de Dinamarca, Copenhague.

Durante los últimos días, la fugacidad de la vida me domina, me cuestiona en cada paso y en cada parpadeo; asumida la verdad de que el tiempo nunca será suficiente, no que más que arrancarle con todas nuestras fuerzas los mejores instantes.

Nosotros los mortales, los pensantes, los caducos agotables; nosotros los inventores del tiempo y de los ciclos insistimos en nuestros ocios, en seguir viviendo tomando las cuentas de nuestros pasos por la Tierra y nuestras palabras al viento, infinitas y microscópicas al mismo tiempo.

Sin embargo, no contamos con el hecho impostergable de que algún día y sin esperarlo, nos fugaremos entre las lágrimas de los que nos quisieron, tomando entre sombras los caminos embravecidos del viento. Eso es algo que entre tanta agitación he aprendido.

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noviembre 30, 2015

El chico de 12 años que alguna vez fui / Cambios y golpes de timón

Mi encuentro conmigo fue... conflictivo.

Desenterrar al chico de doce años que alguna vez fui ha sido el objetivo de mis sesiones con el psicoanalista. Han pasado casi quince años desde la última vez que lo vi, tan inseguro y lleno de miedo, tan joven y tan lleno de sueños. Al finalizar la sesión me propusieron preguntarme si él tendría algo qué decirme hoy día o si sería yo, a mis veintisiete años, quien le tendría que hablar.

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abril 12, 2015

Berrinches de Novelista Novato #43: Look for the boy with the broken smile...

Un golpe pequeño que se sentía gigante... (IG: @franzmovi)

Ha terminado marzo y con él se han ido los días fríos e inciertos; hay sol cálido en el cielo, la subasta de marzo salió adelante y tuve la oportunidad de subastar los lotes de una importante colección taurina con mucho éxito. Las cosas buenas quedan de las malas tormentas; hay cosecha después de la lluvia; nunca cambiaré por nada el abrazo que me dieron la dueña y sus hermanos al bajar del rostrum aquel martes 24, uno de mis días más queridos en mi 20 meses en la galería. Me costó trabajo, pero me he reencontrado conmigo mismo en relación al trabajo; nuevamente me siento donde debo estar, mi sonrisa ha vuelto a ser esplendorosa.

marzo 02, 2015

Berrinches de Novelista Novato #42: ¡Hagamos una fiesta en el siguiente sábado bisiesto!


Durante todo lo que llevamos del 2015 he tenido una idea loca dentro de mi cabeza. Tenía la idea de que debía hacer algo especial para el siguiente año bisiesto 2016; sin embargo, hay un problema, el 29 de febrero del siguiente año va a caer en día lunes y espero, primero Dios, tener que trabajar. Tuve que mirar el calendario para buscar febrero de 2020: aquí no habrá falla, será en sábado. Ahora necesito ideas y fondos para que sea posible; tener un poco de ayuda o alguien que haya tenido la misma idea también sería magnífico.

diciembre 27, 2014

Yo Confieso #16: Sobre la Navidad, la enfermedad, la familia y la trascendencia

William Blake (1757 - 1827)
"Satanás esparce la sarna sobre Job"
Acuarela sobre papel, de la serie "Ilustraciones para el Libre de Job"

Sus mercedes disculpen las largas ausencias, los textos pequeños sin contenido y las llamadas desesperadas disfrazadas de bloqueos mentales. Comienzo a escribir este texto desde el quinto piso de un hospital; mi abuela materna está enferma, pero gracias a Dios ha mejorado mucho y es cuestión de días para que salga*. El sábado pasado salí de vacaciones; pese a que he tenido un gran fin de año en el trabajo, mi estado de ánimo sigue alicaído.

Es duro visitar un hospital, ver yacer a los enfermos con sus cánulas y sus bolsas de sueros; los rictus de dolor y hastío, la ansiedad de la espera y de la debilidad. Sin embargo, el hecho de que estas personas coman y caminen mientras sus familiares platican con ellos me conforta, me oxigena el optimismo. Mi abuela la ha pasado mal todo este tiempo, apenas y tiene voluntad para hablar; me siento incapaz de abordar detalles, pero todo lo peor ya ha pasado. En la cama de junto, una señora sufre de cirrosis; los familiares no dejan de rezar a su lado para que algo le permita seguir viviendo.

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noviembre 06, 2014

Berrinches de Novelista Novato #39: No redactarás discursos ajenos

Es muy difícil agarrar el micrófono sin tartamudear...
Escena de "El Discurso del Rey" (2010)

El pasado miércoles 15 de octubre, después de 28 años de servicio en el sector salud, mi mamá consiguió su tan ansiada jubilación. Mamá no es una mujer demasiado espontánea y siempre batalla para hablar en público; para evitar los nervios en la ceremonia de su último "chequeo", me pidió que le redactara unas palabras que hice de muy mala gana. No hace mucho, redacté las palabras de agradecimiento de su tesis de maestría, no creí tener que volver a hacerlo.

No los juzgo si piensan que soy un egoísta, pero me creo en derecho a defenderme; no me gusta escribirle discursos a los demás. Existirá siempre una barrera entre cómo expreso lo que escribo y cómo lo leerá la otra persona que nunca me dejará satisfecho con el resultado final. Además, quien ha leído este blog se dará cuenta que soy todo menos un escritor de grandes frases; por eso mi poesía es tan mala, por citar un ejemplo.

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octubre 27, 2014

Berrinches de Novelista Novato #38: Mi vida en lento aprendizaje

Umberto Boccioni (1882 - 1916)
"Estados de la Mente III: Los que se quedan" (1911)
Óleo sobre tela, 95.9 x 70.8 cm
Museo de Arte Moderno, Nueva York

Aprendí a hablar a los tres años, aprendí a amarrarme las agujetas a los cinco, no di mi primer beso hasta tercero de secundaria e incluso tomé el vicio de fumar hasta la mayoría de edad. No soy un chico normal, no he aprendido muchas de las cosas que importan en la vida a la edad que normalmente se aprenden; a los 26 años de edad, soy ignorante de muchas peculiaridades que envuelven nuestra forma de relacionarnos; insinúo el amor, la amistad y la fraternidad, pero no las termino de comprender porque no las asumo como mías. Quizás por eso, en muchos sentidos, me concibo más solitario que nunca en la vida.

septiembre 13, 2014

Yo Confieso #15: Sobre oportunidades perdidas y pastillas de ambición


Es de humanos lamentar las oportunidades que se fueron; sin embargo, para mí es una adicción, peor que el alcohol o que el cigarro. Tengo un serio problema de falta de proactividad con lo que es novedoso, con lo que llama al desafío, con las nuevas oportunidades que la vida me ofrece todos los días. No es difícil sacar conclusiones: Desde niño he sido un hombre tímido y con episodios constantes de egoísmo y soberbia; la pena y el orgullo no son buenas compañeras.

mayo 15, 2014

Recuerdo Borroso #9: Memorias sueltas sobre los maestros


Hoy es 15 de mayo, un día que en México observamos como el Día del Maestro. En estos días, las redes sociales se infectan con mensajes dedicados a las personas que en algún momento de nuestras vidas tuvieron la responsabilidad de ponerse frente a nosotros en un salud de clases para enseñarnos herramientas de cualquier tipo: matemáticas, gramática, historia, ciencias, artes o educación física. Todos ellos en algún momento nos dedicaron sus mejores años para que nosotros aprendiéramos algo de lo que veríamos en la vida en el futuro.

abril 28, 2014

Berrinches de Novelista Novato #35: Sobre gastos, libros y consumismos

Vista al Liverpool de Galerías Insurgentes
(Rojkind Arquitectos / Jaime Navarro)

Hace poco alguien me preguntó sobre en qué me gastaba el dinero que gano. Le dije que únicamente me lo comía y me lo bebía, que sinceramente no se me antojaba gastármelo en otra cosa que no fuera comida, tabaco y alcohol. Desde que gano dinero, he dejado de ser espléndido conmigo mismo, lo pienso demasiado a la hora de comprarme las cosas que me gustan; termino por no comprármelas porque me voy a quedar sin dinero.

No gano demasiado dinero, pero al tener pocos gastos cualquier cantidad es buena para mí; aclaro, no pago renta ni servicios y no tengo novia, lo cual también es pretexto para ahorrar. Mientras tenga dinero para pasarle algo a mi mamá y me pueda divertir de vez en cuando, mis necesidades están cubiertas. Mi codo me duele cada vez que veo las etiquetas en los centros comerciales, la situación económica del país es muy difícil y el dinero, sea el trabajo que se haga, cuesta trabajo ganarlo.

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abril 21, 2014

Postales y recortes de Huatulco 2014

Mis pies tocaron estas aguas sagradas una vez más...
(Sígueme en Instagram: @franzmovi)

- Mi maleta fue la última en salir en la banda del aeropuerto de Huatulco; el karma jugaba con mis ansias, me pedía la poca paciencia que me quedaba de salir hacia las bahías que siempre he llamado hogar. Camino hacia el hotel con mi hermana y mi padre pasamos por un camino lleno de polvo; el chofer extendió su mano hacia el rosario que colgaba de su retrovisor y después de apretarlo con una devoción conmovedora, se persignó cerrando los ojos por un segundo. Se trataba de un trayecto peligroso entre el aeropuerto y el pueblo de Santa Cruz Huatulco, de camino hacia la zona turística, donde varios taxistas han perdido la vida trágicamente en búsqueda de su bienestar y el de sus familias en una población donde todos sus habitantes se conocen y que pese al turismo aún no termina por consolidar infraestructura.

abril 15, 2014

Momento Photo Booth #15: ¿Me quito los lunares?


Mamá me está tentando a que me quite los lunares que tengo en la cara. Dice que cuando crezcan se van a ver horribles, como verrugas.

¿Ustedes qué opinan? ¿Que me los quiten o me los quedo?

(Por cierto, hoy mi Toluca pondrá un pie en Marruecos).

diciembre 23, 2013

¡¡¡Feliz Navidad!!!

Giovanni Bellini (ca. 1426 - 1516)
"Madonna con Niño" (1480-90)
Óleo sobre tabla, 83 x 66 cm
Accademia Carrara, Bergamo

En menos de una hora, me iré a Toluca para pasar la Navidad junto a mi familia. Es buen momento para regresar a las raíces después de este año lleno de cambios radicales en mi vida: la familia tiene salud, me gusta mi trabajo, hay gente interesante a mi alrededor y veo el futuro con buenos ojos. Sin embargo, hay otras cosas que me inquietan en estos momentos: la soledad me ha pegado golpes bajos a lo largo de este año, mucha gente que me importa se ha alejado de mi vida por muchas circunstancias y eso me ha comenzado a golpear el ánimo.

noviembre 18, 2013

Berrinches de Novelista Novato #27: Buscando mi Mr. Gatsby


Fin de año se acerca, todo sigue adelante, el mundo gira sin concederle pausas al calendario y el frío de noviembre comienza a apretar. Todo va bien, la rutina diaria me absorbe cada vez más, razón por la cual encuentro poca energía para sentarme y escribir; espero de corazón que los cambios sigan manifestándose a mi alrededor, cada día se juegan retos desafiantes y hay muchas cosas nuevas por aprender.

He dejado de escribir con frecuencia, pero lo he compensado con lecturas de todo tipo; esta semana terminé de leer "El Gran Gatsby" de F. Scott Fitzgerald; quizás es la novela más reveladora que he leído en el año, me deslumbró con su belleza formal, sus lúcidas descripciones y sus memorables personajes. En tiempos de lobos y vampiros metrosexuales, sadomasoquistas con poses de Adonis y demás adefesios del romanticismo hipermoderno, haberme encontrado con esta novela me hace pensar que todo hombre aspira a tener el encanto y la convicción de Jay Gatsby. Sin embargo, hoy me identifico más con Nick Carraway, el joven entrado en los treinta que se ve inmiscuido en la encrucijada de aquella historia mientras busca el rumbo de su futuro.

octubre 08, 2013

Berrinches de Novelista Novato #25: Nos Cedamus Amori

Marc Chagall (1887 - 1985)
"La Vida" (1964)
Óleo sobre tela
Fundación Maeght, Saint-Paul-de-Vence

Muchos recordamos vivamente aquella frase inmortal de Virgilio, Omnia vincit amor, el amor lo vence todo. Algunos más sabemos cómo termina la proposición, et nos cedamus amori, démosle paso al amor. Cuando pienso en las pocas cosas que he hecho en mi vida, trato de encontrar una explicación elaborada, casi filosófica; tal vez debería dejarme de elucubraciones y dejar que mis acciones hablen un poco más.

Porque siendo sincero, no podría darle otra explicación a mi búsqueda que no sea el amor. Pero (aún) no en el sentido cursi y romántico de las novelas rosas, sino más bien de forma mucho más amplia. Me explico: Amo a mi familia, a mis amigos y a la gente que cree en mí; también amo el arte, amo las letras, amo la música y cada vez encuentro más cariño hacia mi trabajo. Todo ese conjunto de pasiones conforma el amor que tengo hacia mí mismo, cada día más claro a partir de que mi camino se ha ido vuelto más claro y desafiante; por supuesto, mi autoestima depende mucho de saber que todas las pasiones anteriores estén balanceadas.