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diciembre 22, 2013

Especial: Top 20 Albums de 2013 (Parte 1: Del 20 al 11)


El 2013 voló, y con él un año lleno de muchas cosas qué rescatar. Fiel a la costumbre que este blog ha practicado desde 2011, también es tiempo de recordar los discos que, desde la humilde opinión de este bloguero, marcaron el giro del planeta Tierra alrededor del Astro Rey. Como siempre, decidirse por veinte trabajos significativos implica dejar fuera muchísimos más; aunque la música es siempre una experiencia refrescante, el tiempo no cunde para escuchar todo lo que en el globo se produce. La subjetividad siempre dejará de lado algunas cosas que para otros podrían parecer mucho más relevantes que los que a partir de las siguientes líneas comenzaré a proponer.

Para no dificultarme la vida demás, dividiré este conteo regresivo en dos partes. A continuación presentaré los escaños 20 al 11 de mi compilación, donde encontrarán géneros y concepciones sonoras muy diferentes. En resumen, aquí he colocado dos magníficos proyectos de dos dúos de música electrónica, uno más que consagrado y otro que apenas empieza; también se expone un poker de propuestas cercanas al indie rock, la nueva locura de un genio inclasificable y tres diferentes acercamientos al pop entre las antípodas comerciales.

Antes de que Navidad nos alcance, revelaré de buena vez la primera parte de este listado. "El Arcangelino" presenta el zeitgeist musical de 2013; ojalá sea de su más sincero agrado.

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julio 08, 2013

Berrinches de Novelista Novato #16: Elegía por los veranos perdidos

Anselm Kiefer (Donaueschingen, 1945)
"Bohemia Está Junto al Mar" (1996)
Óleo, emulsión, goma laca, carbón y pintura en polvo sobre arpillera, 191.1 x 561.3 cm
Metropolitan Museum of Arte, Nueva York

Ignoro cómo fue que las mieses del estío no se desgranaron sobre mi juventud solitaria. Si pudiera recuperar los días malgastados de mis veranos pasados, no dudaría en entregárselos a las personas que almibararon mi pasado; tal vez salir de día de campo a La Marquesa o mojarme de lluvias torrenciales de mi ciudad con mis compañeros de juegos, personajes extraños incluso en mis recuerdos.

Con aquellos veranos se extraviaron los compañeros de la adolescencia, aquellos que hacían de la rutina de la escuela una cosa distinta, ya fuera en los juegos de futbol, en los jueguitos de botella o en cualquier chascarrillo, por más ridículo que éste fuera. Desde siempre he preferido observar por encima de vivir, narrar en tercera persona por encima de protagonizar; hoy me siento viejo al pensar que pudo haber tomado el escenario con mis ganas de vivir a flor de piel. Disculpen si esto suena como si en verdad fuera demasiado tarde.