Cuando pienso en las características de la década en la que vivimos, pienso de inmediato en las empresas dedicadas al telemarketing que abundan dentro de la ciudad. Sin duda ofrecen una oferta de empleo empecinada y perseverante en medio de un mercado laboral escaso. Este tipo de giros comerciales son reflejo de nuestros sórdidos tiempos; tratar de ganar dinero a costa de cualquier recurso.
Escribo esto porque hace unos días una de mis compañeras peleaba con uno de los empleados de atención a clientes de algún banco. Buscaba, sin demasiado éxito, cancelar una tarjeta de crédito. "Quisiera no saber nada de ustedes" le dijo a la persona que la atendía del otro lado de la línea. No pude soportar la curiosidad de saber lo contradictorio que puede ser un servicio de marketing telefónico de cualquier tipo, ya sea la resolución de dudas y quejas o el ofrecimiento de servicios aparentemente tentadores.
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