enero 15, 2015

Recuerdo Borroso #11: El Maestro Ceseña

Requiescat in pace in aeternum. (LaSalle.MX)

Escribo esta nota con un vacío inmenso en el corazón. Antier, la luz de uno de mis maestros más queridos se extinguió para siempre. Quisiera dedicarle un espacio de este blog a un gran profesor, a un gran abogado y a un gran amigo, al maestro Carlos Ceseña Garzón.

El maestro Ceseña fue y seguirá siendo una institución de la preparatoria de la Universidad La Salle, el incansable profesor de derecho e inglés, el atento y dedicado coordinador, el devoto maestro de formación. Su estampa era imborrable para los jóvenes que tuvieron el gusto de conocerlo; su carácter sereno, su trato afable y su majestuosa calidez humana acompañaron a más de treinta generaciones de jóvenes bachilleres lasallistas.

Escuchar hablar al maestro Ceseña era conocer la historia de la preparatoria ULSA desde sus cimientos y tras sus andamios. En cada oración de inicio de clase, se tomaba el tiempo para contarnos fragmentos de su historia; en su mocedad era conocido como Superman por su fornida efigie, gafas gruesas, cabello engominado, traje impecable y zapatos amplios. A esa imagen sólo se agregaron los años; ni siquiera la diabetes que lo aquejaba pudo templar sus energías.

*****

Mi generación sería la penúltima a la que guiaría. Fue en agosto de 2003 cuando entré a la preparatoria de La Salle, en ese entonces el bachillerato para varones más importante del De-Efe. El licenciado Ceseña hizo las oraciones de rigor de un colegio católico y nombró los cuarenta y cuatro nombres de aquel salón 28. En aquel año, el fue mi titular, mi coordinador de sección y mi profesor de la materia de Formación; su clase era los miércoles antes del descanso y los viernes a primera hora. Guadalupano fervoroso y devoto de la Santa Cruz de Jerusalem, para el maestro Ceseña la oración era un momento tan importante como la cátedra misma.

El personaje del maestro Ceseña inspiraba gran respeto y admiración entre directivos, compañeros y alumnos. Era un gran interrogador y un orador preciso; además, era muy culto y siempre tenía consejos que dar. Recuerdo con mucho cariño sus muy particulares gesticulaciones: cuando escuchaba, fruncía el ceño y mantenía la mano derecha tocando la barbilla mientras apoyaba el brazo sobre la izquierda. Al hablar, movía sus grandes manos haciendo círculos sobre los ejes de sus codos, pegados sobre las costillas; entre más importantes las instrucciones, más enérgicos los gestos.

Era un hombre capaz de conservar la solemnidad hasta en los momentos tensos e hilarantes; cuando llamaba la atención de alguien, lo hacía con una teatralidad asombrosa que lograba aligerar las tensiones. Cada descanso, hacía rondas para vigilar los grandes ventanales de los salones en búsqueda de alumnos que se atrevieran a comer en el aula. Avistado el infractor, gruñía su apellido; entre mayor indiferencia, mayor el tono hasta por fin impostar su voz e imantar a su víctima. La misma operación se repetía para retener la credencial; entre indecisiones, el buen profesor podía comerse el sandwich del moroso en un abrir y cerrar de ojos.

*****

Aquel cuarto de prepa no hubiese sido lo mismo sin él; estoy seguro que sin el maestro Ceseña y sin muchos de los maestros que tuve en aquel tiempo, hubiese salido huyendo del ríspido ambiente de la escuela de hombres. Ceseña fue de las primeras personas a las que le revelé mis planes de futuro, a quienes les pedí consejos fundamentales que definieron los caminos que seguí. Sé que no fui el único al que el maestro Ceseña lo marcó en su forma de ser y de vivir, sus huellas son del tipo que se quedan en los corazones por toda una vida.

Dios lo bendiga maestro Ceseña. Descanse en paz.

Indivisa Manent.

3 comentarios:

  1. Muchas gracias. Por publicar esto. Sin duda mi padre. Carlos ceseña garzón. Ya goza de la vida eterna al lado de nuestro señor Jesucristo y nuestros seres queridos. Sin duda un gran ejemplo para muchos alumnos y sin duda alguna para nosotros tus hijos. En nombre de mi familia ceseña campos y angulo López. Gracias a toda la comunidad lasallista... mi padre vivirá por siempre en nuestros corazones... te amo... atte José carlos ceseña campos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por comentar señor Ceseña. En verdad fue un hombre muy afortunado por tener a un padre como don Carlos. Gente como él y como el arquitecto Angulo siempre vivirán en el corazón del lasallismo de la ciudad. Dios bendiga a usted y a su familia...

      Eliminar
  2. Muchas gracias francisco agradezco. Tu respuesta y este blog. Sin duda alguna vivirá en nuestros corazones..... mil gracias atte José Carlos ceseña campos

    ResponderEliminar

Tus comentarios son muy importantes. Recuerda que los arcángeles siempre te escucharán. Déjame tus comentarios. Yo siempre contesto...