octubre 22, 2015

Trece días sin parar

Miguel March (1633 - 1670)
Alegoría del Tiempo
Óleo sobre tela, 72 x 95.5 cm
Museo de Bellas Artes de Valencia

Pasaré trece días seguidos trabajando, pasando tiempo en la galería de una manera u otra. Saber que no tendré un día completo para mí en las siguientes dos semanas es algo que me abruma, como si me tuviera que ganar el puente de Día de Muertos con todos los nervios; siento que voy a explotar en algún punto. No me estoy quejando, solo predigo lo que mi cuerpo suele sentir cuando no tiene una línea de fuga, cuando se tensa la cuerda de tanto tensarla. Cada momento de parcial libertad es una búsqueda de distensión, un intento de desconexión fugaz y repentino; la idea es arrancarle pellizcos al tiempo perdido, poder darle sentidos baladíes a la rutina y tomar la vida menos en serio.

Cuando el tiempo no cunde como uno quisiera, es oro molido entre los dedos. Es cínico y hasta idiota hacer duelo por esos cadáveres de relojes desgastados llamados momentos desperdiciados; pasamos demasiado tiempo pensando que el pasado era más fértil que el presente, que han pasado los mejores años de nuestras vidas y que el día a día tiene poco qué ofrecer. Ojalá el tiempo se pudiera ahorrar en alcancías, tenerlo disponible para otro momento, pero la vida es tan fugaz que no entra en el resquicio de ningún almacén. 

Ahora mismo desearía quemar las reservas de ocio en pos de tener un poco más de tiempo para mí; aún cuando tengo poco dinero y pocos pasatiempos, encuentro la manera de seguir adelante. Si llego a sobrevivir estos trece días sin volverme loco, recompensaré mis esfuerzos con un soplo de algo nuevo qué vivir.

Ésta es una pequeña notita para cumplir con el mes...

4 comentarios:

  1. Ánimo carnal, la agonía cederá uno de estos días y descansarás como te plazca.

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    1. Gracias Dante y bienvenido. Vamos bien por ahora...

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  2. Qué desoladora belleza encuentro en esa línea de "ojalá se pudiera ahorrar el tiempo en alcancías" ...
    comprendo totalmente lo pesado que puede volverse un trabajo tan demandante.
    Hoy comienzo a entender un poco a Benedetti y su hastío de burócrata ...

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    1. Gracias Analí por tu comentario. Había querido responder pero no había entrado al blog hasta hoy.

      Pues sí, a veces me desgasta el trabajo, pero nada que no se pueda resolver echándole más ganas. Acá seguimos, bloqueados pero bien...

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