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| Poster Vintage (Visually Overwhelming) |
Diecisiete días pasaron llenos de emociones diversas que unieron a un mundo alrededor del deporte; Londres fue la sede, una ciudad donde miles de culturas se han juntado a lo largo de la historia, donde el mundo se resume a orillas del Támesis. Después de la magnificencia de los JJ.OO. de Beijing en 2008, el espíritu olímpico volvía a una de sus sedes históricas, la cual había organizado antes los de 1908 y 1948; esta vez no habría juegos al vapor o mermados por la posguerra, los británicos lanzaron la casa por la ventana y gestaron una justa memorable.
La inauguración fue extática, la clausura no tanto, pero lo que tuvieron en común fue la calidad de la dirección artística, la cual corrió por cuenta de Danny Boyle, director conocido por Trainspotting (1996) y Slumdog Millionaire (2008). La inauguración escenificó toda la historia del Reino Unido, para darle paso a James Bond, la reina Elizabeth II, Mr. Bean y lo mejor de la música que ha dado la Gran Bretaña al mundo; la ceremonia de clausura me dejó un sabor de boca agridulce, demasiado pretencioso y plástico en comparación a la apertura, y de no ser por Monty Python y Queen, hubiera sido lamentable. Ahora le tocará a Río 2016, y yo he comenzado a contar los días para ese evento que promete ser tan bueno como éste.
