(...) Shimamoto me miró sonriente. Luego sacó un cigarrillo de su pequeño bolso y le prendió fuego con el encendedor.
- Cuando te miro, tengo la sensación de estar viendo una estrella lejana - dije -. Es muy brillante. Pero la luz que veo fue emitida hace decenas de años. Y ahora la estrella tal vez ya no exista. No obstante, a veces esa luz me parece más real que cualquier otra cosa en el mundo.
Shimamoto permanecía en silencio.
- Tú estás aquí - proseguí -, o eso parece. Pero quizá no lo estés. Quizá lo que veo no sea más que una especie de reflejo, y la auténtica Shimamoto se encuentre en otro lugar. Quizás hayas desaparecido hace mucho, mucho tiempo. Cada vez estoy menos seguro. Y cuando alargo la mano e intento comprobarlo, te escondes detrás de palabras como "quizá" y "por una temporada". Óyeme, ¿durará mucho esto?
- Posiblemente, algún tiempo.
- Tienes un curioso sentido del humor - le dije. Y sonreí. (...)