febrero 23, 2017

The World is Yawning #48

Anselm Kiefer (Donaueschingen, 1945 - ).
"Ícaro - Arena de la Marcha de Brandenburgo" (1981).
Óleo, laca, emulsión, arena y fotografía sobre tela. 290 x 360 cm.
Galería Saatchi, Londres.

No me queda voz para cantar ni entrañas que griten ni sangre que hierva ante la incertidumbre.

No hay cielos azules para nuestros ojos tristes. No hay calor para nuestros costales de huesos fríos ni luna para nuestros sueños lúgubres de catedrales góticas en ruinas y cementerios llenos de nostalgias extintas.

No hemos nacido para escarbar montañas con las yemas desnudas como muñones inflamados por la pus y las costras, heridas recorridas sin cansancio por la sed y el deseo de ser por un momento más libres que antes.

No podemos mirar el sol por un instante; aunque temamos a la muerte, la vida es mucho más escalofriante.

No podemos colgarnos de las espaldas de los gigantes; no nacimos para narrar la eternidad, somos una décima de un instante.

No extrañamos el pasado porque fue dichoso, grandioso, hermoso; el futuro es un ente lleno de finales felices desbordados en abismos infernales.

No hay tesoros al final de los arcoíris; la realidad nos retrata severa y criminal con tonos de grises.

No tengo historias de amor ni de deseo ni de trascendencia ni de eternidad; tengo labios que saben a fade outs.

No tengo ganas de soñar. No... tal vez... no sé... quizás...

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