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| Quentin Massys (ca. 1466 - 1530) "El Cambista y Su Mujer" (1514) Óleo sobre tabla, 71 x 64 cm Museo de Louvre, París |
Me inquieta sobremanera el Buen Fin; no había visto en mucho tiempo a las empresas tan desesperadas por vender productos en tiempos tan turbios, no sé si atribuirlo a la incertidumbre económica del cambio de gobierno (y lo que en antaño solía traer consigo) o a la simple moda fabricada del Black Friday norteamericano a la mexicana. Seguramente, las plazas comerciales de toda la Ciudad de México van a estar a reventar y los restaurantes estarán insufribles; me dirán amargado, pero les pregunto: ¿Soy yo el único que no tiene la menor intensión de gastarse su quincena endeudándose con un consumismo que en verdad no necesita?.
No sé la respuesta a esa pregunta, y no debería de interesarme, ya que cada quien hace con su dinero lo que le viene en gana. Sin embargo, quiero recordar y compartir con ustedes un poco de la sabiduría financiera de mi padre, para introducirlos en una historia familiar de mi abuela paterna. Mi padre siempre ha sido una persona de hábitos muy rígidos en cuestiones de dinero y se ha preocupado de que sus hijos tengamos presentes sus consejos. Papá nunca compra cosas en mensualidades, ya que pese a que no tiene problemas de solvencia, él suele decir que el futuro es demasiado incierto para ponerlo en apuesta y que los embrollos de dinero son los peores que se pueden tener. En resumen, ya sea que adquieras un disco, una televisión, un viaje o una casa, lo mejor es que la compres de una sola sentada.
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