abril 30, 2013

Recuerdo Borroso #7: Sobre mis primos y la varicela


Esta foto fue tomada el día de mi presentación de tres años en la Iglesia de San Bernandino de Toluca; pertenece a uno de mis álbums de fotos que mi padre resguardaba hasta hace un par de meses en su casa de Toluca y que yo tuve que tomar prestados para protegerlos de la humedad. Desde que mis padres se separaron y la casa de papá se remodeló, había tenido ganas de llevarme esas fotografías, uno de los pocos vestigios visuales que existe de mi infancia que no me avergüencen demasiado como la colección de videos de mi tía C.

El niño del frac blanco con vivos en púrpura, brazo autómata y mueca sorprendida soy yo, y los niños que están a mi lado son dos de mis primos; el de la playera blanca y cara redondeada es L. A., hijo de una de las hermanas de mi padre, y el morenito de ojos vivarachos y sweater rojo es G., el hijo mayor del hermano mayor de mi mamá. Si bien yo crecí más cercano a mi familia materna, tengo recuerdos muy lúcidos de la contraparte paterna, y como buen niño, me gustaba ir a jugar con mis primos cada vez que se daba la oportunidad.

Quizás L. A. y G. ya no se acuerdan de que hay algo que nos une y en donde yo fui el conducto, compartimos la misma sepa de virus varicela zoster (VVZ), una enfermedad altamente contagiosa que es común entre los infantes. Según recuenta mi mamá, L. A. fue el primero que la tuvo; su mamá llegó a casa de mi abuela de visita, y después de un rato de jugar y convivir, le preguntó a mi mamá sobre qué eran las ronchitas que tenía su hijo debajo del brazo. Unos días después, llegó mi primo G. con sus papás, yo ya estaba incubando el virus; poco tiempo después, el también manifestó la enfermedad.

Al día de hoy, mamá presume con orgullo que lleva marca perfecta en diagnóstico de VVZ; cuando mi hermana la tuvo, hace casi quince años, había hilado su quinto acierto dentro de la familia. A final de cuentas, se trata de un procedimiento de rutina para un médico familiar. Pareciera que fue ayer cuando éramos niños, jugábamos videojuegos y jugábamos fútbol en el parque. Hoy me acordé de esta historia familiar, a ver qué otra cosa puedo recordar. ¡Feliz Día del Niño!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios son muy importantes. Recuerda que los arcángeles siempre te escucharán. Déjame tus comentarios. Yo siempre contesto...