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| Sin comentarios. También me pintarrajearon el pie de página. (Cuartoscuro / Aristegui Noticias) |
Antiguamente, las orejas de burro y las pedradas a la policía eran asunto de los estudiantes. Hoy día, los maestros reprobados defienden la ignorancia mediante toda suerte de abusos y destrozos, pero ello es nada si se le compara con el daño infligido a las pequeñas víctimas por las que el mismo Herodes se diría desvelado. Sabrá el demonio, al fin, si será preferible para el destino de esos condenados la asistencia o ausencia de un profesor que esgrime la ignorancia como arma del progreso. En nombre de los niños, eso sí.
Xavier Velasco, "Los Niños de los Otros" en su columna semanal Pronóstico de Clímax. Milenio Diario, Agosto 26 de 2013
En el asunto de las marchas y plantones de las secciones XVIII y XXII de la CNTE, el problema principal, por lógico que parezca, es de educación. Dichos sin pelos en la lengua, no tenemos cultura ni legislación sobre las marchas, y ése problema no parece tener solución. Cuando nos invaden las calles reclamamos y añoramos la represión. Cuando marchamos, tenemos la generosidad y la sensibilidad de una plaga de cucarachas.
Desde la semana pasada, la Ciudad de México alberga las manifestaciones de maestros de educación básica de los estados de Guerrero y Oaxaca, los cuales han encontrado como pretexto la falta de disposición al diálogo del Congreso de la Unión para poner a la capital de cabeza. Como diría el famoso ufólogo mexicano, "y nadie hace nada" para que las cosas se reviertan; mientras en la Ciudad nos ahogamos de pópulo magisterial, los alumnos de estas personas comienzan a perder la mitad de su ciclo escolar.

