"No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres".
Carlos Fuentes (1928 - 2012)
Recuerdo que habíamos realizado nuestro check-in para irnos de vacaciones hacia alguna playa del país; creo que era Mazatlán, pero eso importa poco en este momento. Papá me había dicho que saliéramos hacia las afueras de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para fumar antes de meternos a las salas de espera. En mi mochila traía un par de revistas y un libro de Haruki Murakami; estoy seguro que era "Crónica del Pájaro Que Da Cuerda al Mundo", pero eso tampoco importa.
Eran casi las 8 de una mañana nublada y grisácea como los pisos de ese edificio cuando un par de taxis llegaron a paso acelerado frente a la puerta de cristal donde papá y yo estábamos apostados exhalando el humo de un par de cigarrillos resecos. Del automóvil salió un hombre de cabello blanco y orgulloso bigote entrecano, vestido de blazer y camisa impecables; junto a él aparecía una mujer rubia a quien la edad había sabido embarnecer. Un grupo de cinco personas ayudaban a sacar todo el arsenal de maletas Louis Vuitton que la pareja llevaba mientras él compartía con algunos periodistas sus impresiones sobre la actualidad de nuestro país.
Estaba mirando hacia dentro del Aeropuerto cuando mi papá me llamó y me dijo: ¿Sabes quién es él?. Por supuesto, ¡maestro!, seguro se va a Brown o a Londres. Creo que sobra decirlo, él era Carlos Fuentes y ella su esposa, la periodista Silvia Lemus. Supongo que mi anécdota es pasajera, y que reacción fue demasiado juvenil, pero es una imagen nítida que poseo de un hombre que hoy dejó de estar entre nosotros.