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abril 01, 2018

Sobre el azar y la disposición de los talentos

Alberto Durero (1471 - 1528)
Alegoría de la Fortuna (ca. 1495)
Grabado. 11.8 x 6.7 cm

El juego favorito de mi jefe son los volados. Cuando tiene algo de cambio en su bolsillo, se acerca al primer incauto que esté cerca para echarse un "doble o nada". Como en todo, a veces gana y en otras pierde. Yo comencé a jugar con él hace poco.

Mi experiencia con las apuestas y los juegos de azar no es nada agradable. Siempre que aposté a los deportes perdí, por lo que siempre preferí que mi equipo ganar a "echarle la sal". Mi carácter tacaño nunca me permitió apostar de otra manera que no fuera hacia mí mismo.

febrero 16, 2012

De San Valentín, Amor y Mujeres: Un ensayo delirante

François Boucher (1703 - 1770)
"La Educación de Cupido" (1742)
Óleo sobre tela, 118 x 134 cm
Palacio de Charlottenburg, Berlín

El lunes, en un típico pensamiento para el timeline de Twitter, escribí lo siguiente: "Pensándolo bien, voy a terminar escribiendo un lovepost en el blog... Soy un cursi de lo peor..." En vista de que en muchos de los blogs que sigo se ha realizado una entrada relacionada de alguna manera con el día 14 de Febrero, no me quiero quedar atrás, aunque llegue con dos días de retraso. No quería armar un playlist, eso ya se había hecho en la radio; tampoco pensaba criticar clichés y consumismos, ni que fuera videobloguero; mucho menos iba a burlarme del amor, porque pese a todo tengo esperanza de que me conquiste.

A lo largo del día 14, después de haber visto cualquier cantidad de globos, rosas y demás regalos cursis en la calle; después de que mi hermana llegó con su novio a caramelizar el aire del departamento de mamá, y después de haber ido al cine a ver el último chick flick de Rachel McAdams (The Bow, bastante irregular), supe que esta entrada tendría que redactarla, aunque no sabía cómo y en qué iba a concluir.

Y es que, desde inicios del año, he estado pensando en ideas para un escrito relacionado con el amor, o mejor dicho, lo que yo veo en las mujeres que me llama la atención. Los que se han tomado la molestia de leer mi blog con atención, sabrán que soy un tipo que se encapricha fácilmente con las personas; no sé por qué, pero por alguna razón tengo necesidad de definir esas cosas que me gustan, sólo para saber dónde y a quién buscar. Quisiera comenzar hablando de ese niño llamado Cupido...

*****

Cada vez que pienso en el dios Cupido, no pienso en ese infante caprichoso de bucles dorados que lanza flechas a voluntad, que permite que el mundo rejuvenezca y que los animales se reproduzcan, aunque eso significara problemas entre los dioses y fatalidad para el mundo. Antes de comenzar con este ejercicio, busqué la pintura de François Boucher que corona esta entrada, porque define mi aspiración de amor: la pasión carnal desbordada debe tener algo de razonamiento y aprendizaje, sólo sería cuestión de citar a todos los escritores, artistas, filósofos, cineastas y músicos que han dicho algo sobre él. El dibujo de Durero que comparto en la parte inferior es un recordatorio: la dulzura del amor suele traer también dolor.