| Bahía Conejos (En Instagram: @franzmovi) |
Hace una horas, regresé a la Ciudad de México después de haber ido de vacaciones a Huatulco, Oaxaca con mi madre y mi hermana. Como había pronosticado, el que se reventó más fui yo, mientras ellas descansaron y se portaron demasiado bien; pero para dejar registro de lo que ocurrió en estos cinco días, iré por puntos:
- Hotel nuevo en zona nueva; Huatulco no dejará de crecer en un rato: Alguno de los gringos con los que platiqué me dijo que leyó en una revista que Huatulco sería "el nuevo Cancún", y creo que en el futuro próximo será el destino de moda y plusvalía. Nos quedamos en un hotel muy nuevo, ubicado en la Bahía de Conejos, llamado Secrets Huatulco Resort & Spa. Bellísimo resort, sólo para adultos, con gente amable y cabal, instalaciones recién estrenadas y servicios magníficos, en una zona que hace algunos años era una playa virgen; no recomendarlo es imposible.
- El edificio del Secrets es una cosa rarísima y ultramoderna, demasiados elevadores que sacrifican funcionalidad por lo sensorial de la vista al mar; además, los baños tienen puertas translúcidas y una pared móvil que daba vista desde la tina a las camas, detalles subliminales dignos de un hotel de paso, pero no para quien viaja con su familia. Comprendí que si quería bañarme tranquilamente, tenía que subirme a la habitación antes que mi mamá y mi hermana, para dejarlas a ellas hacer lo que quisieran después.
- Como suele pasar en todas estas cadenas caras de hospedaje y entretenimiento, la mayoría de los visitantes fueron extranjeros: norteamericanos, canadienses, alguno que otro alemán y la dosis de nacionales que se fue acrecentando hacia el Jueves Santo. Conociendo personas me fue bastante bien: temas profundos y discusiones intensas en dos idiomas, con muchas conclusiones interesantes.