El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría
saludarás tú al tú mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.
Derek Walcott, "El Amor Después del Amor".
En el devenir de la música popular en nuestros países latinoamericanos, ha habido obras musicales que han marcado a fuego la educación sentimental de toda una generación de personas, sin importar condición económica y rango social. Cada cierto tiempo, surgen artistas que rompen todos los moldes conocidos y cautivan a las masas con su talento y sus habilidades instrumentales; algunos tendrán su instante de fama, pero otros se volverán ídolos por generaciones. La canción, medio y fin de todo cantautor o intérprete, tiene el potencial de incrustarse en el imaginario de un grupo de personas por periodos de tiempo difíciles de escatimar; hay canciones que perduran poco, y hay las que se convierten en referentes de una época.

Sin embargo, son pocos los álbumes que logran crear un consenso entre una colectividad a la hora de ser llamados referentes entre una muestra de manifestaciones tan rica como la que existe en la música de América Latina. Tal es el caso de un álbum en particular que fue un antes y un después en la historia del rock argentino, tan lleno de grandes exponentes y tan fastuoso en estilos y temáticas. Un álbum que no sólo es el que más copias ha vendido en el país austral hasta la fecha, sino que también significó la consagración definitiva como artista de su creador. El álbum del que hablaré a continuación es El Amor Después del Amor (1992) de Fito Páez, el cual celebra este año veinte años de existencia y es parte de mi Top 20 de Albums en Español.
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