Como fan, me inquietó muchísimo cuando Alicia Keys comenzó a volverse demasiado popular en México gracias a las triquiñuelas de la radio. Recuerdo haber escuchado alguna vez su sencillo "No One" del álbum As I Am(2007), pero no tuvo la proyección que está teniendo desde hace varios meses el éxito de su último disco homónimo (2012), "Girl on Fire", sobre todo porque en Estados Unidos este álbum ya ha derivado otros cuatro singles. Si algo me choca sobremanera de la forma en que se manejan los sencillos pop, es la fuerte tendencia a "quemarlos" después de agitarlos demasiado en rotación radial; por supuesto, ocurre entre canciones de artistas locales e hispanohablantes, pero al menos yo lo noto más entre los internacionales; con su "Gangnam Style" se lo coman.
Joe Flacco y Anquan Boldin (Harry How / Getty Images)
Bendito sea el que meneó el switch, bendito los loas que provocaron el apagón que cortó la electricidad a la ciudad de Nueva Orleans y a su Superdome; ningún rapsoda hubiera sido capaz de relatar la historia que se vivió hace unas horas, la épica legendaria que ocurre cada año en la NFL, el Super Bowl XLVII.
Ya suena a canción trillada, incluso caí en el cliché el año pasado, pero la palabra fresca siempre se impone, éste fue el mejor que he visto en mi vida, no tanto porque ganara el equipo al que le iba, sino por todo lo que ocurrió. Si no vieron el juego, les garantizo que no lo van a creer, pero mejor vamos por partes para hacerlo más dramático.
William-Adolphe Bouguereau (1825 - 1905)
"Cupido y Psiqué infantes" (1890)
Óleo sobre tela, 119.5 x 71 cm
Colección Privada
"El amor a nuestra edad es una ilusión" me decía una de mis alumnas en clase de amor y amistad adolescente en mi materia de Formación Cívica y Ética a inicios del mes anterior. La idea me ha dado muchas vueltas en la cabeza a lo largo de todos estos días al extremo de que he comenzado a considerarlo como algo que tengo que aprender como profesor de secundaria. Habrá quien me sugerirá que no me meta en esos temas tan de chavitos, que no me corresponden como adulto y que no puedo hacer demasiado para entenderlos, pero la inquietud es demasiado fuerte y me da razones para interpretar cosas de la vida misma.
En estas semanas, he estado más que sensible, para bien y para mal, por razones que desconozco; por cualquier razón me estoy conmoviendo, ya sea cuando le platiqué a la psicóloga de la escuela sobre "Un Sueño Posible" o cuando finalmente mis alumnos logran tener el acuerdo de comportarse mejor en clase. He tenido problemas para poder canalizar tanta energía juvenil en todo sentido, pero esos cantares no son los que vengo a tratar aquí y ustedes no deben saber más.
Ayer se cumplieron cincuenta años desde la salida a los cines de la primera película de la saga del agente secreto más famoso del mundo, James Bond, Dr. No (1962). En el marco de la celebración, a las 0:07 horas del tiempo de Londres, se dio a conocer la que será la canción de apertura de la entrega cinematográfica número 23 del personaje de Ian Fleming, encarnado por tercera vez por Daniel Craig. La elegida para componerlo e interpretarlo no podía ser otra más que la cantante británica más importante de nuestros tiempo, Adele, con el auxilio de uno de los productores más importantes de las islas, Paul Epworth.
El single ya está a la venta...
Las canciones de las dos películas de la era Craig fueron más que contrastantes: para Casino Royale (2006), la punta de lanza para una franquicia que regresaba a sus orígenes literarios con un twist de alta tecnología, los productores de la adaptación recurrieron a Chris Cornell, y el vocalista de Soundgarden entregó un explosivo y memorable single que fue uno de los más memorables de la historia de la franquicia, "You Know My Name". El caso contrario ocurrió para Quantum of Solace (2008), cuyo tema principal, "Another Way to Die", fue de los más flojos; en aquella ocasión, los productores forzaron una alquimia entre agua y aceite con Alicia Keys y Jack White, con efectos devastadores para una película de por sí bastante gris en sus demás elementos. La historia con el tema de la película que conmemoraría el medio siglo de películas de Bond debía ser diferente.
La entrega veintitrés, que de por sí va a presentar innovaciones importantes bajo la batuta de Sam Mendes, como un reparto rejuvenecido alrededor de la veteranísima Judi Dench en el rol de "M", aboga por algo mucho más conservador para tema principal. Volviendo al estilo que Shirley Bassey volviera inmortal para tres entregas de la saga, Goldfinger(1964), Diamonds are Forever(1971) y Moonraker(1979), Adele y Epworth confeccionaron un tema más que digno, caracterizado por los ápices de emoción de la voz de la londinense y por una majestuosa orquestación grabada en Abbey Road, la cual corrió a cargo de J.A.C. Redford. Llama la atención que la canción integra el "Tema de James Bond" de Monty Norman en sus armonías, una decisión que recuerda a "Goldfinger" de la diva galesa.
El tema resulta ser un muy buen spoiler para una de las películas de acción más esperadas de finales de 2012. Esperemos que la película esté a la altura de la coyuntura.
En memoria de una de las mejores voces femeninas de la historia de la música pop, escribo esta séptima entrega de "Cover-contra-Sencillo". No lo podía creer cuando leía mi timeline de Twitter hace rato; pero con buena razón sabía que no se trataba de una broma. Whitney Houston estuvo metida en un tremendo huracán de adicciones durante sus últimas dos décadas de vida, posteriores a su éxito rotundo con la película El Guardaespaldas (1992); un matrimonio altamente explosivo y el dramático deterioro de su voz por consumo de drogas duras fueron las señales más claras de que estábamos perdiéndola, todo pese a que siempre se las ingeniaba para regresar al ojo público por una razón más allá del escándalo. Todo indica que la diva falleció debido a una falla cardiaca, pero mejor no hagamos especulaciones al respecto.
En lo que esperamos la necropsia y escuchamos especulaciones, y mientras algún guionista comienza a escribir la biopic de su vida, recordemos la música, único vestigio tangible de su trascendencia. No les propondré, como muchos medios de comunicación que sólo tratan de sacar la nota mediante clichés periodísticos, que analicemos su emblemático cover de la canción de Dolly Parton "I Will Always Love You", ya que muchos ya lo hicieron mientras escribo y la gran mayoría de la gente sabe los porqués; mejor me remitiré a sus inicios para rescatar "How Will I Know", un tema dance altamente pegajoso que se encuentra en mi lista de guilty pleasures gracias a su ochenterísimo videoclip. En oposición a este tema, la versión que hizo del mismo la banda de happy punkHit the Lights.
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Descanse en paz...
En 1985, a la edad de 22 años de edad, Whitney Houston firmó un contrato discográfico con Arista Records; era guapa, talentosa y tenía una voz mezzosoprano cálida y entrenada; apoyo no le faltaba: su mamá era la corista Cissy Houston, su tía era Dionne Warwick, y su madrina era una tal Aretha Franklin. Su disco homónimo (1985) llegaría a vender 13 millones de copias alrededor del mundo; el cuarto sencillo de esta producción era "How Will I Know".
Esta canción fue para Whitney la primera de dos colaboraciones con el matrimonio de compositores George Merrill y Shannon Rubicam, alias Boy Meets Girl, también conocidos por el entrañable one hit wonder "Waiting for a Star to Fall" (1988), tema pensado originalmente para que Houston lo cantara. La canción fue ofrecida originalmente a Janet Jackson, pero cuando ésta la rechazó, terminaron por dársela a una entonces desconocida intérprete que estaba preparando su álbum debut; el resto es dulce historia de la música pop norteamericana.
El viejo lobo de mar está de regreso con su nuevo material, decimosexto de estudio, llamado Vinagre y Rosas. Este video es el oficial de su primer sencillo: "Tiramisú de Limón", realizado con los amigos de siempre, Pancho Varona y Antonio García de Diego, y con la colaboración especial de la banda Pereza en los instrumentos y de Joan Manuel Serrat y Guti, el mediocampista del Real Madrid (vaya dueto), en los coros.
James Hetfield amenazando a la Ciudad de México (metontour.com)
Eran las 11 de la mañana cuando sonó mi despertador. Se supone que J.C.
debía hablarme por esas horas (me había hablado un día antes). Traté de
esperar, me acurruqué buscando de nuevo el sueño. Pasaron 36 minutos para que
me hablara: "A las 3 te veo en el metro Puebla, sé puntual que no voy a
poder estacionarme. Volví a preparar mi despertador para las 13:15...
Desperté 12:55, busqué algo qué comer. Sin éxito, me bañé y me vestí.
Llegó mi papá por mi hermana, iban a ir a la plaza, me botó en una sucursal de
una cadena de comida rápida (la de las coronitas de cartón). Comí, regresé a mi
casa porque había olvidado mi celular y mi iPod. Me dirigí al metro pensando
que no llegaría a tiempo, corro al transbordar de línea y hago caso omiso a las
rolas de Metallica que corren en mi reproductor, como si mi mente ya esperara
algo más intenso.